Paseo de la Isla

El paseo de la Isla es un paseo de corte romántico ubicado en la margen derecha del río Arlanzón a su paso por Burgos. Su nombre proviene de una antigua isla formada entre el río y varias esguevas.

Cuenta con una longitud aproximada de 800 metros y una anchura de 120 y se extiende desde el puente de malatos hasta el puente Castilla. Cuenta con una notable variedad botánica y de varios monumentos. En 2011, se realizó una rehabilitación del paseo, que incluyó la reparación de monumentos, mejora de los jardines y de las zonas de paseo, así como nuevo mobiliario urbano.

Por tratarse de una ciudad amurallada, y debido a la angostura de sus calles, no se podían instalar paseos en el interior del recinto. Por este motivo los moradores que deseaban gozar de la naturaleza se veían obligados a salir del recinto amurallado y dirigirse a las amplias avenidas de árboles que existían en las afueras. Los mercaderes de lanas tenían instalados sus lavaderos en las inmediaciones del puente Malatos, conociéndose este lugar como «paseo de los Lavadores». La desaparición de esta actividad permitió ajardinar el paraje.

El río Arlanzón a su paso por el casco urbano de la ciudad recibía el nombre de Merdancho y regaba las huertas del barrio de San Pedro de la Fuente.

A finales del Siglo XIX se construye una vistosa y artística cascada, empleando estalactitas y estalagmitas de la cueva de Atapuerca, formándose con ella una gruta abierta en la parte posterior del estanque. Sostienen la parte rocosa dos figuras representativas de otras tantas sirenas.

Enriquecido a principios del Siglo XX con valiosas obras arqueológicas, como son:

Arcos de Castilfalé. procedentes de una granja próxima a la ciudad y donados por el conde de Castilfalé.

Fuente del claustro del Monasterio de San Pedro de Arlanza.

Crucero proveniente de San Pedro de la Fuente.

Pila bautismal de la desaparecida iglesia de San Martín.

Fuente proveniente del paseo de la quinta.

Portada de la ermita románica de Cerezo de Río Tirón.

«Arcos de Castilfalé»

Quesos Ilújor

Quesos Ilújor es empresa joven dedicada a la producción de quesos de oveja curados que se encuentra en Palacios de Benaver a 19 km de Burgos. Para la elaboración de los quesos sólo utilizan leche de su propia ganadería. Una ganadería que con más de diez años de existencia es gestionada de una manera moderna, eficaz y que tiene la máxima calificación sanitaria.

Es por ello que ofrecen un producto de alta calidad y limitada producción ya que no compran leche a otras ganaderías, sino que es obtenida de su propia explotación. Controlando de esta manera la materia prima de sus quesos, hecho fundamental para conseguir un producto único en el mercado por sus sabores, texturas y aromas.

Para una buena elaboración de queso, el gran secreto de quesos Ilújor es el de tener paciencia.

Para elaborar el queso hay que seguir unos pasos, cada paso precisa un esmero, una atención para que el siguiente no se vea alterado, hay que tener en cuenta que en el queso, la materia prima es la leche, y la leche está viva, tiene microorganismos que esos sí les pueden alterar el día de trabajo. La leche, se altera y tiene maneras de responder diferentes, por ejemplo, cuando las ovejas son esquiladas, las ovejas sufren estrés y eso se nota al hacer el queso, cuando hay tormenta, cuando hay cambios bruscos tanto de alimentación como de temperatura también se nota. Por eso la mano del maestro quesero a la hora de elaborar la leche es muy importante, ya que tiene que tener en cuenta estas cosas, pero aun todo en los quesos artesanos como los quesos Ilújor, sólo con temperaturas y tiempo no se pueden evitar estos trastornos de la naturaleza, trabajan con leche pura, recién ordeñada, y eso tiene sus riesgos.

Os voy a contar como hacen para elaborar el queso, todo empieza en la granja, tienen más de 700 ovejas de raza assaf. Las ovejas se ordeñan dos veces al día y cuanto más escrupuloso se sea con el horario mejor, eso lo notan mucho, y si es modificado, bajan mucho la producción.

La granja está separada de la quesería por unos pocos metros, eso les permite no tener que transportar la leche en un camión, la pasan con unas manqueras, ayudados por una bomba de succionadora hasta un tanque refrigerado, (donde almacenan la leche nada más ser ordeñada, y la conservan a cuatro grados) hasta la cuba de elaboración. En la cuba de elaboración la leche empieza a ser calentada muy lentamente hasta alcanzar la temperatura en que vaya a ser cuajada, la leche en este proceso que dura sobre dos horas no deja de ser batida, en este proceso se añade a la cuba los fermentos, (antiguamente, no hacían falta fermentos, porque la leche al ser ordeñada a mano venia muy sucia, y eso permitía una “clase” de fermentación) ahora la leche viene muy limpia y hay que ayudarla con unos fermentos preparados. Una vez llega la leche a la temperatura que el maestro quesero considera adecuada para cuajar se añade a la leche el cuajo y es en ese momento cuando se deja de calentar la leche. Durante el proceso de cuajado se deja reposar la leche hasta adquirir la dureza que se quiera. Una vez llegado a ese punto, empezan a cortar la cuajada muy lentamente a la vez que se calienta la cuba, al cortar la cuaja y subir la temperatura se consigue una sinéresis, dejando a un lado el suero, y a otro la masa con la que elaboran el queso. Su aspecto es como el de una sopa de arroz.

Una vez acabada la sinéresis, pasan la masa con el suero a un aparato (extrainer) que separa el suero de la masa con la que se trabaja, lo hace mediante una criba. Aquí la masa seca o sin suero la embasan en unos moldes de plástico, pero para ayudar más al desuerado les embasan poniéndoles una gasa que permite mejor la salida del suero.

Después les meten en una prensa, donde se van apretando poco a poco, estando en este proceso de prensado, les dan vuelta a mano, para que el prensado sea más homogéneo, y aquí se quedan hasta alcanzar el pH que les parece el oportuno para sacarles de presa, este proceso puede llevar unas tres o cuatro horas según días. Ya por ultimo pasan a la salmuera, donde se salan por inversión.

Una vez acabado todo el proceso de elaboración, los quesos pasan a las cámaras, primero pasan a una cámara que contrala temperatura y humedad, en esta cámara estas sobre dos meses, aquí se les voltean manualmente todos los días. Transcurridos los dos meses pasan a una cámara más grande que sólo controla temperatura, en ella se crea el moho tan importante para la curación del queso, aquí también se les voltea pero con menos frecuencia, y en ella permanecen hasta ser lavados con agua a presión, para su próxima venta.

Quesos Ilújor se presentan envasados individualmente al vacío, preservando al queso del contacto con agentes externos y manteniendo así unas propiedades de olor y sabor excelentes.

El Queso Curado de Oveja Ilújor fue premiado en 2017 con dos premios:

Medalla de Plata en la categoría de “Queso duro elaborado en ganaderías o centrales con una producción total semanal que no exceda las 2 toneladas”

Medalla de Bronce en la categoría “Queso duro puro de leche de oveja”.

Se puede ver más información en la Web oficial de Worl Cheese Awards.

Castillo de Burgos

El castillo es una fortaleza situada en la ciudad española de Burgos. Se encuentra en el cerro de San Miguel elevado 75 m sobre el nivel de la ciudad. La primera torre fue levantada por el conde Diego Porcelos en los tiempos de la reconquista, en el año 884. Conforme fue aumentando la importancia del emplazamiento defensivo, se dio paso a un castillo y a elementos defensivos más complejos.

Recientes excavaciones arqueológicas han permitido descubrir los restos de la Puerta Sur. Se trata de un muro quebrado, abierto a un vano flanqueado por sendas torres de planta semicircular. La puerta principal, abierta en el frente noroccidental, dispone de un pasadizo en bóveda.

Como parte del complejo subterráneo, el pozo (popularmente conocido como Cueva del Moro) cuenta con galerías de más de 300 m de longitud. Data de los siglos XII Y XIII, aunque las primeras noticias se remontan a 1475, durante el asedio de las tropas de Isabel La Católica, episodio de la guerra de sucesión al trono, estando defendido por los partidarios de Juana La Beltraneja.

Es una obra de fábrica de sillería en piedra caliza, consistente en un cilindro hueco vertical que alcanza una profundidad de 62,50 m. Para poder acceder se construyen 6 husillos o cilindros verticales de 1,40 m de diámetro interior.

La ocupación humana más antigua en el Cerro del Castillo remonta al Hierro I con atribución Soto de Medinilla, atestiguada por un complejo estudio arqueológico realizado a mediados de los años 80 del siglo XX.

Sin embargo el nacimiento del castillo está estrechamente relacionado con la fundación de Burgos. Tras estos inicios en tiempos del conde Diego Rodriguez Porcelos, la importancia creciente de la ciudad exigió la construcción de una gran fortaleza, cuyo perímetro está perfectamente documentado. Los viajeros medievales relatan unánimemente la sensación de fuerza y de seguridad que ofrecía. Probablemente durante el reinado de Alfonso VII de Castilla se produce la primera gran transformación, participando expertos alarifes al gusto mudéjar de la época. El rey castellano Enrique IV emprende la segunda reforma, fundamentalmente de embellecimiento, con objeto de transformarlo en palacio: salones, aposentos y capilla.

El castillo de Burgos fue utilizado como cárcel de Estado, estando ocupada por los reyes García de Galicia y Alfonso VI de León, así como por Tomás de Gournay asesino del rey Eduardo II de Inglaterra.

En 1277, según refieren los Anales del reinado de Alfonso X, fue ejecutado en el castillo de Burgos el infante Fadrique de Castilla, hijo de Fernando III el Santo, por orden de su hermano Alfonso X el sabio, quien ordenó ejecutar al mismo tiempo al señor de Los Cameros y yerno del infante Fadrique de Castilla.

Durante la edad moderna y por causa tanto de la evolución de las técnicas militares, como por la lejanía de los escenarios bélicos, pierde su antigua función defensiva. En su recinto se asentó durante el siglo XVI la primera escuela de formación para artilleros que ha habido en España, llegando a fabricar veinte quintales de pólvora diarios en 1542. Se trataba de actividades secundarias.

Un incendio acaecido en 1736 supuso la destrucción del interior, viguerías, techumbres y artesonados. Durante la guerra de la independencia la ciudad recuperó su posición estratégica y los franceses procedieron a un efímero acondicionamiento que supuso una importante transformación del recinto.

Con la invasión napoleónica los soldados franceses establecen en el mismo su batería imperial. Entre septiembre y octubre de 1812 el castillo fue el centro protagonista del asedio de Burgos dirigido por las tropas angloportuguesas duque de Wellintong, el cual tenía su base de operaciones en un palacio situado en Villatoro. Durante este asedio, los franceses volaron la iglesia de San Román.

Con la retirada de los franceses en junio de 1813, el castillo es testigo de los últimos preparativos que el contingente realiza antes de su marcha definitiva. Allí trabajan para hacer desaparecer cualquier material, bélico o documental, que pudiera serle útil al enemigo; el procedimiento elegido es volar la fortaleza. La hacen saltar por los aires sin dar tiempo a la evacuación de los últimos soldados. Más de doscientos militares franceses mueren en la explosión, que estremece a toda la población.

La iglesia de Santa María La Blanca queda destruida; se pierde buena parte de las vidrieras de la catedral y se producen daños en el antepecho de la torre del crucero; así como en la iglesia de San Esteban. Además, en la chopera del Carmen se localizan bastantes cadáveres de soldados franceses.

El castillo también se usó a lo largo de la guerra civil de 1936, instalándose allí la defensa antiaérea de la ciudad.

 

El castillo de Burgos tuvo una importancia clave en el sistema de comunicaciones mediante telégrafo óptico ideado en España en el siglo xix. En la provincia de Burgos aún se conservan restos, en diversos estados de conservación, de las numerosas torres que se construyeron para comunicar el centro de la península con el norte. El castillo de Burgos fue la posición 27 de la Linea de Castilla que comunicaba Madrid con Irún.

Hoy en día el entorno del castillo es un parque de recreo con calles dedicadas a poetas. La reconstrucción parcial de la fortaleza ha permitido su habilitación como centro de interpretación (abierto al público en 2003) pudiendo visitarse también el pozo y las galerías subterráneas, conocidas como Cueva del Moro.

Las visitas se realizan de forma autoguiada, salvo en lo que se refiere al itinerario subterráneo, que se lleva a cabo en grupos reducidos y siempre acompañados por un guía que explica el recorrido.

«El castillo de Burgos»

 

Museo de la Evolución

El Museo de la Evolución Humana de la ciudad de Burgos, también conocido por las siglas (MEH) es un gran espacio de divulgación científica y cultural que acoge los hallazgos que han hecho retrotraer la presencia humana en Europa hasta hace más de un millón de años.

Las salas y exposiciones del museo muestran de manera atractiva y didáctica, la historia del hombre como especie a través de los descubrimientos realizados en los yacimientos más importantes del mundo, haciendo especial hincapié en los de la Sierra de Atapuerca.

El museo, obra del arquitecto Juan Navarro Baldeweg, consta de 12.000 metros cuadrados divididos en cuatro plantas.

En la planta -1 se ubica el complejo arqueológico-paleontólogico de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca con reproducciones de la Sima de los Huesos, Sima del Elefante y Gran Dolina. En esta planta también se encuentra el Homo antecessor.

La planta 0 está dedicada a la teoría de la Evolución de Charles Darwin y a la historia de la Evolución humana. Esta planta también acoge diez impresionantes reproducciones de homínidos realizadas por la escultora Elisbeth Daynès.

La planta 1 se ocupa de la evolución cultural, aquí se exponen los diferentes modos de vida y utensilios que utilizaban los homínidos; cazadores, recolectores y pastores.

La 2 planta se centra en la evolución ambiental recreando los ecosistemas de la sabana, la selva y la tundra.

Como no podía ser de otra manera las joyas del Museo de la Evolución Humana son los valiosos y abundantes hallazgos procedentes de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Alguna de las maravillas del museo son:

Homo antecessor, en 1994, en un pequeño sondeo realizado en el nivel TD-6 del yacimiento de Gran Dolina en la Trinchera del Ferrocarril, aparecieron restos fósiles de varios homínidos con unas singulares características anatómicas. Presentaban una combinación de rasgos arcaicos y modernos que no se daban en ninguna otra especie conocida hasta la fecha: dientes semejantes a los de algunos primitivos homínidos africanos y una moderna cara parecida a la del Homo sapiens.

Se trataba de una nueva especie de homínido al que los investigadores dieron el nombre de Homo antecessor, como homenaje a este primer «explorador» del continente europeo. Su descubrimiento ha sido fundamental para el estudio de la evolución humana ya que podría ser el ancestro común de los Neandertales y de nuestra propia especie.

El cráneo nº 5, la Sima de los Huesos se esconde en el rincón más profundo de la Cueva Mayor de la Sierra de Atapuerca. En el fondo de esta pequeña cavidad, cuyo único acceso es un pozo vertical de 13 metros, se ha localizado el mayor yacimiento de fósiles humanos del mundo.

Hasta el momento han aparecido más de 5.000 restos, desde cráneos completos hasta los más pequeños huesos del oído, de 32 individuos pertenecientes a la especie Homo heidelbergensis, que vivieron en la zona hace por lo menos 500.000 años. El cráneo nº 5, también conocido como «Miguelón«, está considerado el más completo de todo el registro fósil mundial.

Excálibur, el hallazgo de un gran bifaz de cuarcita roja, único útil lítico encontrado en la Sima de los Huesos, refuerza la teoría de un comportamiento simbólico de estos Homo heidelbergensis que habitaron la Sierra de Atapuerca hace medio millón de años. Esta bella hacha de piedra, que han llamado ‘Excalibur’, formaría parte del primer ajuar funerario de la historia de la humanidad.

Quizá en esto último se encuentre la explicación al origen de la gran acumulación de restos humanos en el yacimiento: un lugar especial en el que se depositaban intencionadamente los cadáveres de los miembros fallecidos del grupo.

«Museo de la Evolución Humana»

Panacota

INGREDIENTES
(Para 4 personas)
Queso fresco 300 ml
Nata líquida para montar 200 ml
Agua 35 ml
Gelatina en polvo (1 y 1/2 cucharaditas)5g
Azúcar vainillado (1/2 cucharadita)2 g
Sal una pizca
Miel 30 ml
Frutos rojos o del bosque 100 g
Vinagre balsámico 15 ml
Azúcar moreno 10 g

 

PREPARACIÓN

Disolver la gelatina en el agua y dejar reposar cinco minutos. Calentar la miel con la nata en un cuenco hasta que empiece a hervir. Retirar del fuego, añadir el agua con la gelatina y remover.

Disponer el queso fresco en un cuenco, añadir la vainilla y la sal y batir con unas varillas. Agregar la mezcla de nata poco a poco, mezclando con las varillas, hasta combinar todo de forma homogénea. Repartir en  vasitos o cuencos y dejar reposar en la nevera hasta que cuaje, como mínimo tres horas.

Para los frutos del bosque, disponer una mezcla de arándanos, moras, frambuesas, grosellas, etc., en un cazo, añadir 1 cucharada de vinagre balsámico, otra de azúcar moreno y calentar. Remover a bajo fuego hasta que se empiecen a deshacer y suelten sus jugos. Dejar enfriar y repartir en la panacota cuando haya cuajado.

Se puede decorar con fresas, moras, frambuesas.

Delicioso para estas fechas que se acercan, un postre ligero que gustará a todos!!

«Cocinar con amor te alimenta el alma»

Bacalao al pil pil

INGREDIENTES

2 tacos de bacalao
3 ajos enteros
Aceite de oliva
2 cayenas

PREPARACION

Comenzamos poniendo en una sartén una buena cantidad de aceite. En él pochamos 3 ajos y una cayena. A los 3 minutos retiramos los ajos y la cayena.

Freímos los tacos de bacalao en el aceite. Estos son bien gordos, así que los tendremos 4 minutos por cada lado. Una vez fritos los retiramos y reservamos.

Dejamos templar el aceite.

Ahora es momento de ligar la salsa. Vamos poniendo en la sartén el aceite templado y poco a poco vamos “batiendo” con la ayuda del colador. Con un poco de paciencias veréis que la salsa se ha ligado y podemos comer un delicioso bacalao al pil pil.

«Cocinar con amor te alimenta el alma»

Magdalenas caseras

INGREDIENTES

350 gr de harina de trigo.
100 ml de aceite de oliva virgen extra.
100 ml de aceite de semillas o de girasol.
250 ml de leche.
3 huevos.
200 gr de azúcar blanco.
1 pizca de sal (la que puedas coger con dos dedos).

PREPARACION

En un bol grande pon los huevos y el azúcar y bátelos enérgicamente con unas varillas manuales o eléctricas hasta que la mezcla se blanquee y el azúcar se disuelva por completo.

Ralla la cáscara de limón y añádela a la mezcla junto con la sal.

Incorpora poco a poco el aceite, tanto el de oliva como el de semillas, y ve mezclándolo para que se integre bien.

A continuación vierte la leche, también poco a poco, y mezcla.

Añade la harina y la levadura tamizadas, es decir, haciéndolas pasar por un colador para que no caigan con grumos ni apelmazadas. Vuelve a batirlo todo hasta que no haya ningún grumo.

Ahora es muy importante que respetes un cierto re`poso de la masa. Realmente puedes directamente preparar la masa y ponerlas en los moldes y al horno, pero para conseguir un acabado perfectamente esponjoso lo ideal es que tapes el bol con papel film y lo introduzcas en la nevera. Si quieres puedes dejar la masa lista desde la noche anterior, pero realmente con 30 minutos (que es lo que hemos dejado esta vez las magdalenas ) será suficiente.

Precalienta el horno a 200 ºC

Mientras, pon en el molde para magdalenas las cápsulas de papel o bien utiliza directamente cápsulas de silicona sobre una bandeja de horno y vierte en ellos la masa, de forma que solo ocupen las 3/4 partes del mismo para que la masa no se derrame y tienda a ese copete superior que buscamos.

Es opcional, pero te recomiendo espolvorear un poco de azúcar blanco encima de la masa para que se forme la característica costra de azúcar que le da el toque tradicional y artesano definitivo. Eso sí, no te pases, solo un poquito (lo que puedas pellizcar con dos dedos) porque si le echas demasiado puedes arruinar la subida de la masa debido al peso.

Cuando el horno esté a 200ºC introduce el molde o la bandeja de horno con la masa en él a media altura, y hornea entre 15-20 min. Recuerda poner solamente la resistencia de arriba y la de abajo, nada de ventilador central, porque si tu horno no reparte bien el calor cada magdalena quedará más subida de un lado que de otro. Y por supuesto, ni se te ocurra abrir la puerta del horno a media cocción porque dejarían de subir.

Estarán listas cuando empiezen a dorarse, y estate pendiente porque puede ser cuestión de un minuto más que empiecen a tomar un tono demasiado oscuro. Si tienes dudas, haz la prueba de la varilla: pincha con un palillo o varilla una magdalena, y si sale sin restos pegados, están listas. Si no es así déjalas algún minutillo más.

Sacalas del horno y déjalas reposar.

Coge las magdalenas y ponlas encima de una rejilla para que terminen de enfriarse.

Una vez están completamente frías las magdalenas, están listas para degustar.

Puedes conservarlas en una bolsa de plástico bien cerrada, así se mantendrán jugosas (eso sí, siempre y cuando estén completamente frías). Ya las puedes degustar acompañadas de un buen café o té.

«Cocinar con amor te alimenta el alma»

Casa del Cordón

Conocida así por el cordón franciscano que adorna la entrada principal. Fue construida a finales del siglo XV por los Condestables de Castilla D. Pedro Fernández de Velasco y su esposa Dª Mencía de Mendoza y Figueroa.

La familia de los Velasco, duques de Haro, poseían un palacio situado en la calle Cantarranas la Menor -actualmente San Lorenzo- en el que residían durante sus estancias en Burgos, ciudad a la que solían acudir acompañando a los monarcas. Cuando D. Pedro fue nombrado condestable de Castilla, en el año 1473, el viejo palacio resultaba inapropiado para una persona de tan elevado rango. Por este motivo, entre los años 1476 y 1482, los Condestables iniciaron la construcción de un nuevo palacio en unos terrenos situados en la Plaza del Mercado Mayor, llamada anteriormente Corral de las Vacas. El edificio se levantó sobre otros edificios más antiguos, entre ellos uno conocido como Casa de la Princesa, de la que se conservan las columnas y capiteles góticos que aún podemos ver en la nueva calle peatonal abierta en la fachada este.

Las obras de construcción del edificio fueron realizadas por Juan de Colonia y por Simón de Colonia, hijo del anterior. A ellos se deben las columnas y arcos del patio interior, la puerta exterior de la fachada y el arco que comunica el zaguán con el patio. Contaron con la colaboración de alarifes moriscos, que eran expertos en trabajar la madera y la decoración en yeso.

A lo largo de su vida, la Casa del Cordón ha pasado por etapas de esplendor y decadencia. En el año 1906 se acometió una amplia restauración llevada a cabo por su propietario D. Víctor Conde, quien encarga las obras al arquitecto D. Vicente Lampérez. Además de reordenar la fachada principal e incorporar los miradores, derriba y reconstruye toda la fachada de la calle Santander con el fin de aumentar la anchura de esta calle.

La fachada principal es la parte más emblemática de todo el edificio y la que domina todo el conjunto monumental. Constituye un símbolo de la arquitectura civil burgalesa de finales del siglo XV. Está flanqueada por dos torres y coronada por una crestería, lo que le confiere un aspecto de palacio-fortaleza. Es el único edificio de la ciudad de Burgos que conserva pináculos, gárgolas y leones heráldicos, entre otros elementos decorativos.

La portada constituye el elemento más sobresaliente de toda la fachada. Se encuentra ubicada de forma descentrada con respecto al conjunto de la fachada, lo que pudiera explicarse por haber aprovechado el vano de una portada preexistente. En los ángulos superiores del vano de la puerta aparecen dos unicornios que son la representación alegórica de animales guardianes del edificio.

El escudo del linaje de los Velasco está enmarcado en una inscripción que dice:  Un buen morir onra toda la vida . Del mismo modo, la inscripción que bordea el escudo de los Mendoza-Figueroa dice:  Omnia preterunt preter amare deum, (Todo pasa menos amar a Dios). Bajo ambos escudos encontramos la siguiente inscripción:  ESTA CASA MANDAR FACER DO PO FERNAZ DE BLASCO E DONNA MECIA MEDOÇA SEGUDOS CONDES DE HARO. También encontramos en la portada el monograma IHS en el centro del sol eucarístico, un cordón franciscano que recuerda la devoción de los Condestables a San Francisco de Asís y da nombre al edificio y el escudo real. Presidiendo la crestería se encuentra una imagen de San Andrés, que era el patrono tutelar de los Velasco. En las esquinas de las dos torres están incrustados los escudos de las dos familias, en posición oblicua, en coronando las cresterías de ambas torres encontramos el escudo de los Velasco sostenido por un león y el de los Mendoza sostenido por un pegaso.

La fachada este, también llamada fachada del Jardín, fue construida entre los años 1476 y 1482 sobre la Casa de la Princesa. De ella se conservan las columnas y capiteles góticos del siglo XIV, que son los vestigios más antiguos de todo el edificio. En la esquina norte de esta fachada, lindando con la calle del Cordón, existía una torre que fue derribada en el año 1601.

La fachada oeste es la a primitiva fachada, de la que se desconoce la fecha de construcción, fue derruida a principios del siglo XIX para ampliar la calle de Santander. La actual fachada fue construida por el arquitecto Lampérez, autor de una amplia reforma general del edificio.

El patio porticado, con dos pisos de galerías, fue construidos entre los años 1484 y 1497, siguiendo el modelo de palacio renacentista italiano de aquella época. Cada lado está formado por cinco arcos de estilo gótico. En las balconadas podemos ver los escudos de las familias Velasco y Figueroa.

La Casa del Cordón se ha significado a lo largo de su historia por haber sido residencia de los reyes de Castilla durante su estancia en Burgos y por la relevancia de algunos hechos acaecidos en ella.

En el año 1497 tuvieron lugar en la Casa del Cordón los esponsales del príncipe Don Juan, hijo de los Reyes Católicos, con la princesa Margarita, hija del emperador Maximiliano I de Alemania. Este príncipe murió después de su boda, por lo que pasó a ser heredera del trono la princesa Juana.

Los Reyes Don Felipe el Hermoso y Doña Juana es establecieron en Burgos el 17 de septiembre de 1506. Ocho días más tarde Don Felipe fallece en la Casa del Cordón y sus restos fueron trasladados provisionalmente a la cartuja de miraflores.

El acontecimiento más importante acaecido en la Casa del Cordón fue la incorporación del Reino de Navarra a la Corona de Castilla, hecho que tuvo lugar el 11 de junio de 1515.

El Rey Carlos I estuvo en Burgos en varias ocasiones desde 1520, cuando se dirigía a Alemania para ser coronado emperador, hasta 1556 camino de su retiro en el monasterio de Yuste. En todas sus visitas se alojó en la Casa del Cordón.

También Felipe II se alojó en la Casa del Cordón en el año 1560 a su regreso de Flandes después de haber contraído matrimonio con Isabel de Valois.

Felipe III, Felipe IV, Carlos II y Felipe V fueron huéspedes de la Casa del Cordón durante sus visitas a Burgos.

Aunque no existe constancia documental, los Reyes Católicos recibieron en la Casa del Cordón a Cristóbal Colón después de su regreso del segundo viaje. Cuenta la tradición que el oro entregado por Colón a los Reyes fue donado a la Cartuja de Miraflores para dorar el retablo mayor, obra de Gil de Siloé. Hoy podemos ver en una placa colocada en el año 1947 junto a la portada principal una referencia a este hecho.

«Casa del Cordón»

Orbaneja del Castillo

Si hay un lugar en la zona norte de España donde la naturaleza no deja de sorprendernos desde el primer momento es en esta preciosidad de pueblo.

Aunque su nombre así parece indicarlo, aquí no vas a encontrar un castillo, si bien dicen que debió de haberlo en su día.

Tampoco una impresionante iglesia, ni museos, pues aquí los monumentos están hechos por el viento y el agua.

Con cada paso que des vas a disfrutar de un paisaje natural que te sorprende desde que entras hasta que sales.

Orbaneja del Castilo, en la provincia de Burgos en Castilla y León es sin duda uno de los pueblos con encanto del norte de España, con bonitos rincones de arquitectura rural.

Con su origen en la Edad Media, allí convivieron durante siglos mozárabes, cristianos y judíos, y como recuerdo de ello queda el nombre de algunas de sus calles.

Los Reyes Católicos le concedieron la distinción de Villa y así sus habitantes quedaban exentos del pago de impuestos.

Se llega a Orbaneja del Castillo por una carretera serpenteante que discurre por la comarca del Páramo en el Valle de Sedano.

Nada más llegar te sorprendes con un pequeño puente, a la derecha del cual te impresiona la preciosa cascada y a la izquierda verás unas pozas con cristalinas aguas de color turquesa.

Dicha cascada tiene unos 25 metros de caída y se encuentra en un entorno privilegiado, rodeada de vegetación y de casas montañesas construidas en pendiente.

La cascada nace de la denominada Cueva del Agua, que encontraremos subiendo hacia el pueblo por un camino con peldaños al lado de la cascada y que te llevaran al centro del pueblo.

Se encuentra Orbaneja inmerso en un circo de rocas calizas erosionadas por el viento y el agua, en una denominada zona karstica.

Este bonito pueblo se encuentra enclavado en el sorprendente paraje natural de los cañones del Ebro en el límite geográfico que separa Burgos y Cantabria.

Se trata de una pequeña localidad que no tardarás en recorrer, donde encontrarás varias grutas y cuevas, y en la cual en invierno no residen más de 50 habitantes.

A la izquierda del puente, la corriente de agua ha formado unas pozas de fondo rocoso blanco, con un agua de color azul turquesa y totalmente cristalina.

Es un terreno donde hay diseminadas muchísimas pozas, algunas con profundidad suficiente como para ser un lugar al que acuden a practicar submarinismo muchos amantes de este deporte.

Una vez en el pueblo, sorprende una gran plaza que se encuentra cortada por la corriente del agua que viene de la roca.

Durante todo el año la población pasa de tener muy pocos habitantes a ser un lugar muy concurrido por visitantes que llegamos atraídos tanto por la belleza del entorno, como por la buena comida de la que se disfruta.

En Orbaneja las capas de agua freática se filtran horadando las rocas y surgiendo en forma de manantiales, lo que propicia que encontremos diferentes lugares por donde corre el agua.

Estas aguas subterráneas se acumulan en los acuíferos del páramo de Bricia y salen de forma natural por la Cueva del agua.

Dicha cueva se encuentra presidiendo el pueblo, al fondo de la misma plaza y dentro de ella puedes caminar un buen tramo y escuchar como retumba el ruido del agua en las paredes.

Es una cueva natural, en la que sientes esa sensación de que la mano de hombre aún no ha intervenido.

El agua a su paso ha disuelto la roca calcárea y se ha depositado sobre los musgos del lecho del riachuelo, formando así una corteza calcárea blanquecina.

Antiguamente el caudal del agua movía las piedras de unos molinos harineros de los que se conservan algunos restos.

Al lado de la cueva y sobre un peñón rocoso se encuentra la inexpugnable casa de los marqueses de Aguilar.

Subiendo hacia la zona alta del pueblo vamos recorriendo estrechas calles que conservan la arquitectura tradicional, con emblemáticos caserones de piedra labrada y balconadas de madera.

En un lugar conocido como Las eras de Orbaneja del Castillo, encontramos una serie de chozas de piedra.

Son construcciones de planta circular o cuadrada que servían de granero y sitio para poder resguardarse en las tormentas.

Desde la zona más alta de este paraje la vista es impresionante.

En forma de circo, los erosionados torreones naturales forman una muralla rocosa moldeada por la erosión de viento, los caprichos del aire y el agua.

Estos riscos nos dejan ver insinuantes y diferentes formas como el denominado Beso de los Camellos.

Desde aquí también se pueden hacer rutas de senderismo en un entorno dominado por la naturaleza.

Orbaneja del castillo es un capricho de la naturaleza en el que envuelve una magia que no debes perderte.

«Orbaneja del Castillo»

Cueva de Ojo Guareña

Ojo Guareña es el conjunto de cuevas más extenso de la Península, de gran interés espeleológico, con santuarios prehistóricos en el interior y 190 taxaanimales ( 115 terrestres y 75 acuáticas) de ella hay 12 especies acuática y 4 terrestres que son nuevas para la ciencia. Sobre un paquete de calizas y dolomías coniacenses, que descansan sobre un impermeable sustrato de margas y calizas arcillosas, los ríos Guareña y Trema se han introducido en el interior de este macizo del cretácico originando el complejo kárstico.

Desde Burgos se accede por la N-623 que siguiendo por esta carretera hasta la localidad de Cilleruelo de Bezana donde nos desviamos a mano derecha para llegar a Soncillo y donde cogeremos la BU-526 que nos acercara hasta la Merindad. Otra opción es que después de pasar Sotopalacios, nos desviemos por la C-629 y a un kilómetro después de pasar Villarcayo cogemos un cruce a mano izquierda para coger la BU-562, que nos introducirá en la Merindad después de pasar la localidad de Torme.

El Complejo Karstico de Ojo Guareña es uno de los mayores complejos Karsticos de España con sus 110 km. de galerías subterraneas distribuidas en diferentes niveles. El Espacio Natural de Ojo Guareña fue declarado Monumento Natural el 27 de Marzo de 1.996 y forma parte de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León (R.E.N). Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991, aunque desde 1970 estas cuevas ya tenían una protección como Bien de Interés Cultural por la importancia de sus yacimientos arqueológicos.

El Karst de Ojo Guareña tiene cerca de 400 cavidades de las cuales, varias están conectadas entre sí, formando parte de la Red Principal del Complejo Kárstico de Ojo Guareña. En la actualidad, 14 cavidades principales (y muchas más secundarias) están conectadas a esa Red Principal, cuyo desarrollo topografiado supera los 110 kilómetros. El desarrollo real será, sin duda, mucho mayor, pero las galerías inundadas, derrumbamientos, colmataciones por sedimentos o por concreciones y estrecheces impiden su conexión. La bocas principales conectadas son: Palomera, Dolencias, Huesos, Cornejo, Cuatro Pisos, San Bernabé, del Moro, Sumideros del Trema, la Mina, Sumidero del Guareña, Rizuelos, Torcona, Torquilla y Villallana. Existen muchas otras cavidades principales o secundarias que no conectan, en ocasiones por escasos metros, estando en otros casos enlazadas por las corrientes de agua (comprobadas por coloración).

El Grupo Edelweiss realizó la primera exploración espeleológica en 1956. Desde entonces se han encontrado restos de todas las culturas que han ido habitando la Península Ibérica. Ojo Guareña es uno de los pocos lugares del mundo en el que todavía es posible seguir la evolución de la religiosidad desde el Paleolítico hasta nuestros días del hombre occidental. Destaca la Galería de las Huellas: un conjunto de pisadas de pies descalzos dejadas por un grupo humano prehistórico.

«Cueva de Ojo Guareña»