Receta: Tejas de almendra y chocolate.

Nunca nos amarga un dulce¡ Por eso traemos la receta de Tejas de almendra y chocolate.

Son unas pastas que enamoran tanto por su sabor como por su aspecto, perfectas para acompañar un té o un café.

INGREDIENTES:

  1. 20 gr. de Harina.
  2. 100 gr. de Almendra laminada.
  3. 1 Huevo + 1 clara.
  4. 100 gr. de Azúcar.
  5. 40 gr. de Mantequilla .
  6. Una pizca de Sal.
  7. Chocolate negro entre 75% y 85%.

PREPARACIÓN:

En primer lugar, tamizamos la harina y la sal. Lo reservamos todo junto en un bol.
En otro bol batimos ligeramente el huevo y la clara de huevo junto con el azúcar. Una vez batido le incorporamos los ingredientes secos ( harina y sal ), volvemos a batir.
Para finalizar le incorporamos la mantequilla derretida y batimos todo de nuevo.
La pasta ya la tenemos preparada.
Calentamos el horno a 180 º C y preparamos un rodillo o algo similar que nos permita moldear la galleta en forma semicircular.
Preparamos una bandeja de horno con papel sulfurizado ( el papel para horno de toda la vida ), llenamos una cuchara de postre con la pasta y con el lado posterior de la misma cuchara aplanamos la pasta para darle un grosor fino y una forma redondeada en forma de disco, cubrimos por encima con la almendra laminada. Podemos hacer unas 9 galletas por hornada, dejando entre ellas una pequeña separación.

Las sacaremos del horno cuando veamos que tienen un aspecto esponjoso, aproximadamente 5-6 minutos.
Una vez las saquemos del horno, rápidamente las colocaremos encima de un rodillo o similar para que las galletas cojan la forma semicircular, dejamos enfriar y retiramos.

Una vez estén frías bañaremos el lateral que no tiene almendras en chocolate fundido, si las almendras quedan por ambos lados cada uno puede elegir por cual dar el baño. Para ello derretimos a fuego lento el chocolate, evitando que se queme y bañamos la galleta.

Y listas nuestras Tejas de almendra y chocolate¡

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

Receta: Cangrejos a la burgalesa.

En esta época del año es posible degustar cangrejos a la burgalesa, un plato típico de la región. Un plato para chuparse los dedos¡

INGREDIENTES: 

  1. 1 kg. de cangrejos de río vivos.
  2. 2 dientes de ajo.
  3. Perejil.
  4. Pimienta negra.
  5. 6 cucharadas de salsa de tomate o tomates naturales.
  6. ½ vaso de vino blanco de rueda.
  7. Sal.
  8. Pimiento verde.
  9. Aceite de oliva.

PREPARACIÓN:

Lavamos los cangrejos y reservamos con cuidado no se nos escapen.
En un mortero machacamos los ajos y el perejil fresco. Troceamos el pimiento verde.
Lo echamos todo en una cazuela con un buen chorro de aceite y lo dejamos que se fría un poco.
Añadimos la pimienta molida.
Incorporamos los cangrejos vivos, da un poco de pena pero el sabor es mucho más rico y la carne queda más prieta, y los rehogamos hasta que cambien su color al rojo.
Echamos la salsa de tomate (se puede utilizar tomates naturales que se deshagan en la cazuela) y removemos.
Regamos con el vino blanco y salamos.
Dejamos cocer unos 10 minutos, dando vuelta de vez en cuando.
Servimos con la salsa por encima.

 

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

Receta: Flores de manzana.

Hoy os presentamos una receta que ademas de su exquisito sabor tiene una cuidada presentación para las ocasiones especiales: Flores de manzana.

Un postre que os atrapara por su encanto.

INGREDIENTES:

  1. 3 manzanas.
  2. 1 lámina de hojaldre.
  3. zumo demedio limón.
  4. Agua.
  5. 3 cucharadas de mermelada.
  6. 1 cucharada de canela en polvo.
  7. 1 poco de azúcar glas para decorar.

PREPARACIÓN:

Colocamos agua con el zumo de limón en un bol grande.
Lavamos las manzanas las cortamos en cuartos y les quitamos el corazón. Luego sacamos rodajitas finas de manzana y las metemos al bol.
Metemos el bol al microondas durante 5 minutos.
Por otra parte estiramos bien el hojaldre y cortamos en tiras largas de 5 o 6 cm de grosor.
Calentamos la mermelada en el microondas para que se ponga líquida, la removemos un poco y colocamos un poco pintando el centro de cada una de las tiras.
Espolvoreamos algo de canela molida por encima de la mermelada.
Colocamos los gajos finos de manzana a lo largo de toda la tira de hojaldre, la colocación ha de hacer que sobresalga por encima cada gajo y ala vez no llegue mas que ala mitad de la tira.
Esto nos permite una vez colocadas todas los gajos, doblar la tira para hacer una especie de sobre donde sobresalga la manzana.
Enrollamos la tira sobre si misma y veras como se va formando la flor.
Colocamos cada flor en un recipiente para horno de magdalenas o flanes  previamente untado con mantequilla para facilitar el desmolado.
Horneamos a 190º (horno precalentado previamente) durante 40 a 45 minutos.
Espolvoreamos un poco de azúcar glas por encima antes de servir estas deliciosas flores de manzana.

Y tenemos listo este delicioso postre en forma de una rosa que adornará nuestra mesa y será de gran disfrute para los comensales.

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

 

El Papamoscas.

Estrenamos nuestra pestaña ¿Qué ver en Burgos? con el Papamoscas, un reloj que no deja a nadie indiferente por su singularidad.

Una de las preguntas que mas nos hacen al entrar a la tienda es donde poder ver el Papamoscas (muchas veces nos preguntáis por el papa o el papanatas o el patatas… y no podemos ocultar nuestra sonrisa), y por ello queríamos que el antiguo reloj seria el primero en esta sección. La mejor hora de visitarlo son las doce del mediodía ya que es cuando mas veces abre su boca. 

El Papamoscas está situado en lo alto de la nave mayor, en el ventanal sobre el triforio a unos 15 metros de altura, en el primer tramo de los pies de la basílica. Se trata de una figura de medio cuerpo que se asoma sobre la esfera de un reloj. Viste al estilo cortesano con una casaca encarnada con cinturón y con los cuellos, bocamangas y hombreras de color verde. Los rasgos de su rostro son mefistofélicos y muestra una partitura en su mano derecha. Con esta misma mano empuña la cadena del badajo de una campana. Cada hora en punto se acciona un mecanismo que mueve el brazo que provoca los campanazos. 

Burgos, tras ser convertida sede episcopal en 1075 por el rey Alfonso VI, comenzó a construir su magnífica catedral en 1221, siguiendo los patrones góticos franceses de las Grandes Catedrales de Reims y París. Tras numerosas modificaciones, sobre todo durante los siglos XV y XVI, en la actualidad podemos disfrutar tanto de su exterior como de su interior, y es en este último donde encontramos una figura que nada tiene que ver con las capillas, relieves, pinturas y retablos que la rodean: el Papamoscas.

No se sabe con certeza cómo llegó a parar allí esa enigmática figura, puede que de algún taller relojero de Venecia, pero el paso del tiempo hizo que se le asociara a una fascinante leyenda popular, una historia de amor imposible:

Cuenta la leyenda que la legendaria Catedral de Burgos recibía todos los días una visita real que vestía de incógnito, se trataba del rey Enrique III el Doliente, que era un fiel cristiano que acudía todos los días a rezar. Un día, el joven rey se encontraba rezando, cuando al levantar su mirada, vio a una hermosa dama que se había arrodillado frente a la tumba de Fernán González. De vez en cuando el joven la miraba. Cuando la muchacha se dispuso a salir de la catedral y pasó por su lado cruzó una fugaz mirada con el rey. Enrique III decidió seguirla a distancia para conocer donde vivía.

Todos los días, el rey cuando entraba en la Catedral de Burgos, buscaba con su mirada a la bella mujer. Su corazón solamente se reconfortaba cuando la veía orar frente a la tumba. Durante largo tiempo la siguió hasta su casa sin ser capaz de hablar con ella. La timidez tan profunda que padecía el rey le impedía dirigirse a la joven. Pero la muchacha, que se había dado cuenta que era observada dentro de la catedral y era seguida todos los días a su casa, decidió intentar que el joven rey le dedicara unas palabras de esperanza. Cuando la hermosa mujer pasó a su lado dejó caer disimuladamente su pañuelo a los pies del joven. Enrique III se apresuró a recogerlo pero en lugar de devolverlo lo guardó a la altura de su pecho. Con una leve sonrisa, pero sin mediar palabra, el rey dio a la joven un pañuelo suyo. La muchacha esperó que él le dijera algo pero éste bajó la mirada y no supo pronunciar palabra alguna. Cerrando sus ojos llorosos, la muchacha se dio la vuelta y se dispuso a salir. Pero antes que llegara a la puerta emitió un lamento tan desgarrador que el eco de la catedral se encargó de hacerlo, aún más, ensordecedor.

Al día siguiente, Enrique III regresó a la catedral para orar. Cómo todos los días dirigió su mirada a la tumba de Fernán González. Pero para su dolor, la joven no estaba allí. El rey la buscó por todos los rincones y al no encontrarla se dispuso a rezar. Pero continuamente giraba su cabeza y sus ojos la buscaban con esperanza de volverla a ver. Mientras, aquel lamento resonaba con fuerza en su interior. Pero la bella muchacha ya no regresó a la catedral. Y un día tras otro, el alma atormentada del rey oraba pidiendo fuerzas para no desfallecer. Un día decidió ir a la casa donde la había visto entrar muchas veces. Con gran sorpresa, vio que el edificio tenía un lamentable estado de abandono: la puerta abierta, las ventanas rotas, el interior desordenado y sucio. Enrique III no entendía nada. Solo sentía en su interior un gran desaliento que le paralizaba la respiración. Buscó, entró y no halló. Todo tenía la apariencia de haber estado abandonado durante años. Y así se lo confirmó un vecino. Los habitantes de la casa habían muerto, hacía décadas, enfermos de peste.

Muy abatido, el rey regresó al castillo y durante días no salió de él. Las visiones de la muchacha recogiendo su pañuelo, la mirada dulce de ella y aquél lamento desgarrador le estaban debilitando rápidamente su salud. Preocupados sus médicos, ordenaron al rey que saliera a pasear todos los días por los alrededores de Burgos. Al atardecer, Enrique III caminaba en solitario para intentar distraerse. Una tarde, tan absorto estaba en sus pensamientos, que andó mucho más de los acostumbrado. Cuando volvió a la realidad, se dio cuenta que se había perdido. Intentó regresar rápidamente sobre sus pasos ya que comenzaba a anochecer. Sin embargo, fue incapaz de recordar el camino. Sin darse cuenta, iba en dirección contraria internándose cada vez más en el bosque. Cayó la noche y un silencio aterrador lo cubrió todo. Solo se escuchaba las pisadas torpes y la respiración entrecortada del rey.

De pronto, el joven comenzó a escuchar movimientos extraños detrás de unos matorrales cercanos. Unos ruidos que le helaron la sangre. Se oían respiraciones fuertes que erizaban la piel, se escuchaban muchas pisadas que rompían las ramas al pasar. Preso del pánico, el monarca salió corriendo desenvainando su espada al mismo tiempo. Pero unos ojos brillantes paralizaron su carrera completamente. Doce ojos hambrientos de carne humana. Seis lobos le habían acorralado sin dejar hueco para poder escapar. Los animales le atacaron y el rey supo defenderse con su espada. Golpeaba al que sentía más cerca sin desfallecer mientras las fauces del resto intentaban clavarse en su cuerpo.Pero el joven rey cada vez más cansado por el esfuerzo comenzó a debilitar sus golpes. Cuando ya había decidido dejarse vencer, de pronto, en el bosque sonó un lamento desgarrador, tan profundo y lastimero que asustó a los lobos que salieron como almas perseguidas por el diablo.A Enrique III se le paralizó por unos minutos el corazón. Cuando todo quedó nuevamente en silencio apareció la figura de la muchacha de la Catedral de Burgos ante él. Esa joven que tanto amaba y recordaba. El rostro de la dama, que siempre había sido muy hermoso, esta vez estaba marcado por el dolor y la tristeza. Unos ojos brillantes, unas mejillas húmedas, una piel blanquecina y unos labios inmóviles y muy prietos. El joven rey, seguía escuchando pequeños lamentos que salían de ella. Pero no los pronunciaba su boca, parecían surgir desde su corazón. Esta vez, el rey se encaminó hacia ella decidido a abrazarla y besarla. Pero la muchacha le apartó delicadamente y le dijo:

«Te amo porque eres noble y generoso; en ti amé el recuerdo gallardo y heroico de Fernán González y el Cid. Pero no puedo ofrecerte ya mi amor. Sacrifícate como yo lo hago…»

Y después de pronunciar estas palabras, la muchacha cayó rendida a sus pies. En su mano derecha apretaba con fuerza el pañuelo que en su día él le dio. Lo había acercado a su corazón. Pasó la noche el rey al lado de su amada y cuando comenzó la luz del amanecer a nacer de nuevo, él regresó a Burgos. Atormentado su corazón y queriendo inmortalizar su amor, mandó a un artesano morisco que creara una figura para colocarla encima de un reloj veneciano en el interior de la Catedral de Burgos. Además, intentando eternizar el lamento que resonaba continuamente en su interior, pidió al artesano que la figura emitiera un sonido al toque de las horas.

Pero el artesano no era excesivamente hábil y no supo reproducir la belleza de la joven. Creó una figura muy grotesca que, además, emitía un grito estridente que provocaba las burlas y las risas de los fieles en el interior de la catedral. Este fue el último intento de Enrique III para inmortalizar el recuerdo de aquella muchacha a la que nunca se atrevió a contar sus sentimientos y el Papamoscas, como así lo llamaron porque abría y cerraba la boca cada vez que daba las horas, se convirtió en objeto de innumerables visitas de los peregrinos del Camino de Santiago que entraban en la Catedral de Burgos para buscar descanso…

 

Esta es la historia del reloj del Papamoscas el cual ha inspirado muchas coplas y canciones populares, una de ellas dice así:

El Papamoscas soy yo

y el Papamoscas me llamo,

este nombre me pusieron

hace ya quinientos años.

Desde esta ojiva elevada

contemplo la gente loca

que corre apresurada

para verme abrir la boca.

Y que contentos me miran

sin cansarse de esperar;

a los listos y los tontos

los engaño de verdad.

Porque no es el Papamoscas

el que solo hace la fiesta,

también los que estáis abajo

y tenéis la boca abierta.

Receta: Callos a la burgalesa.

De cara a estos días festivos que van a comenzar en Burgos y viendo que el frío no quiere abandonarnos hemos decidido subir una receta tradicional de nuestra ciudad: Callos a la Burgalesa.

Los callos son un sabor tradicional de muchas ciudades españolas y por eso queríamos mostraros el toque que se les da en Burgos ya que no llevan garbanzos como por ejemplo si que llevan en Madrid o en la zona de Andalucía.

INGREDIENTES:

  1. 2 kilos de callos de ternera (incluido morro).
  2. 1/2 pata troceada
  3. 300 g de chorizo fresco.
  4. 500 ml de salsa de tomate.
  5. 1 vaso de vino blanco.
  6. 1 pimiento choricero.
  7. 1/2 guindilla.
  8. 2 hojas de laurel.
  9. 1 tomate.
  10. 1/2 cebolla.
  11. aceite de oliva.

PREPARACION:

Antes de nada lavar los callos con vinagre, sal y limón.

Partir los callos en cuadros de 3 a 4 cm. de lado, ponerlos en agua fría con vinagre, sal y limón, lavar bien durante 3 o 4 minutos, tirar el agua y repetir lo mismo dos veces más. Dejamos los callos en agua limpia y fría durante 1 hora. Seguidamente los escurrimos y los ponemos en una olla exprés.

Incorporamos el pimiento, la guindilla, laurel, tomate natural, cebolla y un vaso de vino blanco, y lo cubrimos de agua hasta que pase dos centímetros por encima de los callos. Si el agua sobrepasa la línea del nivel máximo de la olla, hay que quitar callos.

Cerramos la olla y la ponemos a fuego vivo. Cuando empiece a sonar la válvula reducimos el fuego y dejamos cocer durante una hora. Retiramos la olla del fuego y lo dejamos sin abrir 15 minutos más.

Un buen truco para abrir la olla es, conforme está cerrada, ponerla debajo del grifo de agua fría durante un minuto para que la presión sea mínima, aunque siempre hay que abrirla con precauciones.

Una vez que ya tenemos los callos cocidos, ponemos en una cazuela con aceite el chorizo cortado en trozos de 1/2 centímetro aproximadamente, lo freímos durante tres minutos, añadimos la salsa de tomate y después los callos, mezclamos todo bien y terminamos. Probamos de sal y de picante y rectificamos al gusto.

 

Y nuestros callos a la burgalesa están listos para degustar¡

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

Receta: Macarons

Buenas tardes¡¡ Hoy esta el día lluvioso y hemos aprovechado para hacer unos Macarons.

 

INGREDIENTES:

Para los macarons:

  1. 130 g de almendra molida
  2. 150 g de azúcar glass
  3. 2 claras de huevo
  4. Colorante alimentario

 

Para el relleno de chocolate:

  1. Un poco de mantequilla
  2. Chocolate negro de cobertura
  3. Para el relleno de crema de mantequilla:
  4. 125 gr de mantequilla
  5. 180 gr de azúcar glass
  6. 1/4 cucharadita de esencia de vainilla
  7. Colorante alimentario para conseguir diferentes colores (opcional)

PREPARACION:

Para hacer los macarons, bate las claras a punto de nieve y añade el azúcar glass tamizado. Continúa batiendo. Agrega la almendra molida y el colorante, y mezcla todo bien.

Introduce la mezcla en una manga pastelera. Cubre una bandeja con papel de horno y haz pequeños montones con la crema de la manga pastelera, teniendo en cuenta que no deben quedar planos, sino redondos.

Deja reposar la bandeja a temperatura ambiente durante 1 hora, hasta que se forme una pequeña costra sobre la crema.

Mete en el horno precalentado a 175ºC y déjalos cocer durante 10-15 minutos. Cuando estén secos, sin llegar a tostarse, sácalos del horno y deja enfriar. Retira los macarons del papel cuidadosamente. Reserva.

Para hacer el relleno de chocolate, derrite la mantequilla y agrega el chocolate. Revuelve hasta que se haga una crema. Coge dos macarons y unta un poco de crema de chocolate entre ambos.

Para hacer el relleno de crema de mantequilla, coloca la mantequilla a temperatura ambiente en un bol y bátela con unas varillas hasta que tenga una textura esponjosa. Tamiza el azúcar glass y agrégalo poco a poco a la mantequilla. Mezcla todo muy bien e incorpora la esencia de vainilla y el colorante alimentario (es opcional). Cuando esté todo bien mezclado, unta los macarons con la crema.

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

Burgos, capital del gótico y de la evolución, en 10 imprescindibles

Hoy hemos leído esta noticia que compartimos con todos vosotros ya que nos ha encantado. Agradecemos a HOLA viajes esta mini-guía.

Quien tuvo, retuvo. Burgos, que fue cabeza de Castilla y asiento de reyes (vivos y muertos), es un potente imán de viajeros que gustan de la historia, el arte y la gastronomía. En su oferta abundan el gótico y la cocina tradicional, pero también hay chefs mediáticos y edificios tan modernos y deslumbrantes como el Museo de la Evolución Humana, el único del mundo especializado en este asunto.

 

CITA A LAS 12.00 CON EL PAPAMOSCAS
En 1221 se puso la primera piedra de la catedral de Burgos, que es el Ama Dablam del gótico, una de las más altas y hermosas cumbres de este estilo. Habría que tener 4.000 ojos, como una mosca, para ver todo lo que hay que ver en ella. En el exterior, las portadas, los rosetones, las galerías, las torres, las agujas… En el interior, la capilla de los Condestables de Castilla (maravi­lla del gótico isabelino), la tumba del Cid, el bellísimo claustro… Y, por supuesto, el célebre Papamoscas, el autómata que da las horas en punto tocando una campana en lo alto de la nave mayor. Por motivos obvios, la mejor hora para ver en acción al Papamoscas es a las 12.00.

EL MEJOR MIRADOR DE LA CIUDAD
Desde el mirador del Castillo, en la ladera del cerro de San Miguel, se ve de lujo Burgos, con las agujas de la catedral descollando sobre los tejados a solo 200 metros del observador. Más arriba, a 75 metros de altura sobre la ciudad, está el propio castillo, que data de tiempos de la Reconquista (884) y que conserva un alucinante pozo de agua de 61,5 metros de profundidad, al cual se baja por una escalera de caracol de 300 peldaños que comunica, a su vez, con la llamada cueva del Moro y otras misteriosas galerías subterráneas.

MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
Un luminoso y modernísimo edificio diseñado por Juan Navarro Baldeweg aloja el Museo de la Evolución Humana (museoevolucionhumana.com), nacido en 2010 al calor de los hallazgos de Atapuerca (atapuerca.org), donde hace 850.000 años habitó el Homo antecessor, el padre de todos los homínidos europeos. Algunos de esos hallazgos, que pueden verse en el museo, ya son celebérrimos: la pelvis llamada Elvis, el cráneo de Homo heidelbergensis bautizado como Miguelón en honor a Induráin o la bifaz (un hacha primitiva) Excalibur. Para combinar la visita al museo y a Atapuerca (a 21 kilómetros de la ciudad), existe un autobús-lanzadera.

COCINEROS TOP CHEF
Antonio Arrabal y Miguel Cobo quedaron segundo y tercero en la primera edición del concurso televisivo Top Chef, en 2013. Y parece que ambos han decidido continuar compitiendo entre sí hasta que el mandil aguante, porque han abierto en Burgos sendos restaurantes: Antonio, La Jamada (lajamada.es), de cocina viajera (tatakis, makis, ceviches, tacos, jamburguesas…); y Miguel, Cobo Vintage), con una carta que aúna sabores tradicionales y contemporáneos. De momento, va primero el segundo (el que fue tercero, o sea, Miguel), porque ha ganado una estrella Michelin.

UN MONASTERIO CON MUCHA TELA
Alfonso VIII y su esposa Leonor de Inglaterra fundaron en 1187 el monasterio de Las Huelgas para que fuera panteón de los reyes castellanos. Casi más que su magnífica arquitectura (con partes románicas, góticas primitivas, mudéjares, almohades y renacentistas) y que sus muchos sepulcros (hay enterradas 29 personas reales, nada menos), sorprende su Museo de Ricas Telas, el más importante del mundo en indumentaria civil medieval, donde se exhiben las ropas de tan ilustres finados. Si nos gusta el lugar, podemos quedarnos en la hospedería hasta ocho días. Solo hay que dar la voluntad. Y también (advierten las monjas) dejar hecha la cama.

CARTUJA DE MIRAFLORES Y SAN PEDRO DE CARDEÑA
Otro impresionante cementerio de reyes es la cartuja de Miraflores (cartujadeburgos.org). Fundada por Juan II en 1442, alberga, entre cien otros tesoros, tres joyas del tardogótico castellano: el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, el del infante Alfonso de Castilla y el retablo mayor, todo ello labrado por Gil de Siloé. La cartuja está a tres kilómetros de Burgos y, siete más adelante, se halla el monasterio de San Pedro de Cardeña, donde el Cid estuvo enterrado largos siglos (desde 1921, yace en la catedral). El que sigue allí (dicen) es su caballo Babieca.

LAS RACIONES DEL MORITO
En Burgos hay famosos asadores, mesones históricos y modernos restaurantes de muchos tenedores, pero el único lugar que está siempre a reventar, de día y de noche, en invierno y en verano, es la cervecería Morito, en la calle Sombrerería. ¿Por qué será? Porque se come rico, mucho y barato: raciones de bravas, tostas, revueltos, tempuras… En la misma calle, está Rimbombín, un lugar óptimo para sacar el cuerpo de mal año a base de tapas. La ruta del picoteo continúa por las calles Paloma, Huerto del Rey, Avellanos y San Lorenzo, donde hay otra barra de campeonato: Casa Pancho.

RUTA DE LA LUZ
Con niños, querer visitar los tropecientos monasterios, iglesias y museos de esta histórica ciudad es una misión imposible, que puede acabar en motín familiar. La solución es hacer la llamada Ruta de la Luz, formada por 30 monu­mentos y rincones que se iluminan al anochecer, adquiriendo otra dimensión. Ni siquiera hay que andar. El recorrido, de casi seis kilómetros, se realiza cómodamente, en solo una hora, a bordo del tren turístico Chuchutrén, que sale de la plaza del Rey San Fer­nando, junto a la catedral, entre las 19.15 y las 22.30, dependiendo de la época del año.

EL ESPOLÓN: PASEO Y SALÓN
Existe en Burgos una calle Mayor, pero está a kilómetro y medio del centro, ¡casi en las afueras! No, la verdadera calle Mayor de Burgos es el paseo del Espolón, un amplio espacio arbolado y ajardinado en la margen derecha del Arlanzón, que se extiende desde el monumental Arco de Santa María (una de las doce puertas que daban acceso a la ciudad en la Edad Media) hasta el Teatro Principal, delante del cual se alza la famosa estatua ecuestre del Cid (lo más fotografiado de Burgos, después de la catedral). Es el salón de la ciudad, donde los burgaleses más a gusto están. Y más orgullosos.

DE LA TABLILLA A LA TABLET
El Museo del Libro Fadrique de Basilea (museofdb.es) ofrece un apasionante recorrido por el mundo de la escritura y la palabra impresa, desde las tablillas de arcilla sumerias hasta las tablets. Es un museo doblemente particular, porque es privado y porque se puede comprar casi todo lo que se expone en él, ya que pertenece a Siloé, editorial famosa por sus facsímiles de códices y documentos antiguos. El tal Fadrique fue el impresor más importante de Europa en el siglo XV: trabajó más de 30 años en Burgos, poniendo en letras de molde 91 obras, incluida la primera edición de La Celestina.

Noticia extraida de: https://www.hola.com/viajes/2017040793175/burgos-ciudad-imprescindibles/?utm_campaign=cocina&utm_medium=social_media&utm_source=facebook

 

Receta: Tigres.

Nos encanta la cocina y para nosotros los tigres son un plato con el que siempre se queda bien.

INGREDIENTES:

  1. 1 kg. de mejillones
  2. 1 pimiento verde
  3. 1 tomate
  4. 1 cebolla
  5. 3 dientes de ajo
  6. 1 vaso de vino blanco
  7. harina
  8. pan rallado
  9. huevo batido
  10. aceite de oliva virgen extra
  11. sal
  12. 1 hoja de laurel
  13. perejil

Para la Bechamel:

  1. 700 ml. de leche
  2. 80 gr. de harina
  3. 70 ml. de aceite de oliva virgen extra
  4. sal
  5. pimienta
 PREPARACIÓN:

Lavamos muy bien los mejillones en agua fría y quitamos todas las impurezas que vengan en la bolsa.

Pon a calentar en una cazuela grande un vaso de vino blanco, 1 hoja de laurel y unas ramas de perejil. Introduce los mejillones, pon la tapa y dales un hervor hasta que se abran. Retíralos, pica la carne de los mejillones finamente y reserva las conchas.

Pon una sartén con un chorro de aceite, añade la cebolla, el pimiento verde y los dientes de ajo muy picados. Rehoga todo un poco. Añade el tomate pelado y picado en dados y rehoga todo bien hasta que se vaya el agua. Sazona. Incorpora los mejillones picados, mezcla bien, pon a punto de sal y cocina la mezcla durante un par de minutos.

Para la bechamel, pon el aceite en una cazuela, añade la harina, rehógala un poco y vierte la leche poco a poco, sin dejar de remover. Salpimienta y cocínala durante 10 minutos a fuego suave. Remuévela de vez en cuando.

Mezcla la bechamel con la farsa de mejillón y cocina 10 minutos más removiendo de vez en cuando. Deja que se enfríe.

Rellena los mejillones, pásalos por harina, huevo y pan rallado y fríelos con aceite. Sirve  y decora con perejil. Se puede acompañar de vino blanco para quien quiera añadirlo al tigre.

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

 

Receta: Arroz con bogavante.

Hoy traemos la receta de arroz con bogavante. La suerte es que el arroz se adapta a cualquier otro ingrediente y con el bogavante y los gambones conseguimos una delicioso manjar.

 

INGREDIENTES:

  1. 1 bogavante
  2. 150 gramos de mejillones
  3. 150 gramos de gambones
  4. 400 gr de arroz
  5. 1 l de caldo para paella
  6. 1 cebolleta
  7. 2 zanahorias
  8. 1 puerro
  9. 2 tomates
  10. 3 dientes de ajo
  11. 75 ml de brandy
  12. aceite de oliva virgen extra
  13. sal
  14. azafrán
  15. estragón
  16. perejil

PREPARACIÓN:

Corta el bogavante por la mitad y rehógalo junto a los mejillones y los gambones en una paella con un chorrito de aceite. Retíralo y resérvalo.

Pica los dientes de ajos, la cebolleta, las zanahorias y el puerro finamente y ponlos a pochar en la paella donde has rehogado el bogavante. Añade el brandy, el estragón y el azafrán. Pela un tomate, pícalo en daditos y agrégalos. Sofríe bien el tomate y pon a punto de sal.

Incorpora el arroz y rehógalo un poco. Vierte el caldo y deja cocinar 10 minutos. Añade el bogavante troceado y deja cocinar 6-8 minutos más. Cubre el arroz con un paño limpio y déjalo reposar unos minutos. Decora con el otro tomate y con una hoja de perejil y sirve.

 

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”

 

Receta: Bombones de morcilla, foie, pistacho y manzana.

La morcilla nos encanta en todas sus recetas, se adapta a los demás ingredientes y funde su sabor creando una delicia para el paladar. Por ello hoy queremos mostrarles esta receta de bombón de morcilla, foie, manzana y pistacho.

INGREDIENTES:

  1. 1 morcilla (sobre unos 320gr)
  2. Foie (120 gr)
  3. 1 manzana pequeña
  4. Pistachos para decorar

PREPARACIÓN:

En un bol deshacemos la morcilla. Añadimos el foie poco a poco mezclando bien con la morcilla para que se una homogéneamente a toda la morcilla.

En otro bol rallaremos la mazana y machacamos los pistachos, dejándolo en trozos pequeños.

Pasaremos ha hacer bolitas con la masa de morcilla y foie, que rebozaremos en la manzana y los pistachos.

Precalentaremos el horno a 200 grados y meteremos las bolitas 10 minutos vigilando constantemente para evitar que se quemen.

Decoraremos al gusto, nosotros hemos puesto forma de bombones con el papel de horno.

“Cocinar con amor te alimenta el alma.”