Estatua del Cid Campeador

En el centro de la ciudad de Burgos, podemos encontrar una gran estatua de bronce de un guerrero montado a caballo que con su espada apunta al horizonte, desafiante, mostrando su coraje y su voluntad de llegar al final. Es la estatua del Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, un noble que en la Edad Media se atrevió a dudar de su rey y fue desterrado al exilio. Su mítica historia es conocida en toda España y ha sido llevada al cine. Por eso el Cid se ha convertido para muchos burgaleses en un icono de victoría, exito y valentía. De él se dice que fue incluso capaz de ganar una batalla en Valencia cuando ya había muerto, gracias a que sus enemigos se retiraron al verle montado a caballo.
La estatua del Cid Campeador está situada en el centro de la ciudad de Burgos, junto al Puente de San Pablo, y frente al Teatro. Esta en la calle, por lo que el acceso es libre y gratís. Fue diseñada por Juan Cristóbal e inagurada en 1955. La obra de arte es enorme aunque los críticos de arte señalan que pesa más su valor simbólico que el artístico. También resulta curioso darse cuenta de que en ella más que la realidad histórica se busca la exaltación de un ideal heroico cristiano, el mito del guerrero, el caballero que luchó con sus espadas Tizona y Colada

El monumento está situado en un pequeño jardín, y consta de un enorme pedestral de planta cuadrangular construido con granito de varios tipos y piedra caliza. Sobre este baluarte de roca se encuentra una obra de bronze de gran detalle y casi 4 metros de altura. La escultura ecuestre incluye a la montura del Cid y al guerrero, preparado para la guerra, con una larga barba, una capa blandida al viento y equipado con su armadura. En el pedestral de piedra se pueden leer dos inscripciones que ensalzan el papel heroico del Rodrigo Diaz de Vivar.

La primera piedra del monumento la colocó un rey durante un día de eclipse solar. En realidad el proyecto de la estatua del Cid arrancó a principios del siglo XX. En 1904 se constituyó una comisión para la realización del monumento y en 1905 se puso la primera piedra. El encargado de hacer este gesto fue el rey Alfonso XIII, de la dinastia francesa de los borbones, y lo hizo el 29 de agosto de 1905, fecha en el que fue a Burgos a observar el eclipse solar.

La postura del ginete. Si se observan las piernas del Cid Campeador, podrás ver que las lleva rectas. Esto se debe a que en la Edad Media los caballeos cristianos cabalgaban así, apoyando todo el peso del cuerpo en los estribos. Montar con las piernas dobladas, “a la jineta” era propio de los árabes.

El equilibrio de la figura del caballo. La estatua se mantiene en pie porque es de una sola pieza y está anclada en su base, pero la anatomía y distribución del peso no es demasiado buena. La intención del autor de darle mayor dinamismo hace que este en claro desequilibrio, un caballo real en esta posición no se sostendria. También la posición de la cabeza está forazada.

Babieca, ¿yegua o caballo? En la estatua del Cid de Burgos el guerrero cristiano va montado sobre un caballo, del que se pueden apreciar sus genitales. ¿Pero Bavieca era macho o hembra? En diferentes lugares he visto nombrado a la montura del Cid como un caballo de guerra y en otras como una yegua. No sería de extrañar que a lo largo de su vida tuviera varios caballos, aunque en el imaginario de las personas se asocie al Cid con una montura llamada Bavieca. Según la leyenda el mismo Rodrigo Díaz de Vivar, pidió que se enterarra a Bavieca con él y su mujer.

Chevaliers de nata

INGREDIENTES
250 ml. de leche templada
2 huevos grandes
25 gr. levadura fresca
40 gr. de manteca de cerdo
40 gr. de aceite de oliva virgen
200 gr. de azúcar
620 gr. de harina de fuerza
1 cucharadita de sal
1 huevo batido
500 ml. de nata 35.1% m.g.
80 gr. azúcar glass
Para adornar:
Almendras fileteadas
Azúcar glass
PREPARACION
En un bol grande incorpora la leche, los huevos, la levadura fresca troceada y mezcla con una varilla.
Añade el aceite de oliva, manteca y el azúcar. Mezcla hasta que esté bien integrado.
Añade la harina con la sal y amasa bien con las manos hasta conseguir una mezcla homogénea. Deja reposar durante una hora hasta que doble su volumen.
Enharina la encimera con un poco de harina. Vuelca la masa y saca el aire con golpecitos y dale un amasado manual suave.
Reparte la masa en porciones iguales y dale forma ovalada a cada una. Distribuye en dos bandejas de horno preparadas con papel de horno, aplasta suavemente con la mano y deja levar hasta que doble su volumen.
Cuando hayan duplicado o más su volumen, pincela con huevo batido cada bollo con mucho cuidado de no pinchar la masa. Hornear a 180º durante 15 min. (esto irá en función del horno).
Para conseguir el dorado, pon el ventilador del horno y en 1 min. aprox. estarán dorados. Saca y enfría sobre una rejilla.
Una vez fríos, batir la nata junto con el azúcar hasta que esté montada y firme. Ponla en una manga pastelera con boquilla recta o rizada si quieres poner la nata en olas. Abre cada bollo con un cuchillo de pan y rellena con ayuda de la manga. Tapa con la otra mitad, pon almendras fileteadas y espolvorea con azúcar glass.
                         
                                       “Chevaliers originarios de Burgos”

Iglesia de Santa Agueda

La iglesia de Santa Gadea o de Santa Águeda debe su fama a un suceso histórico: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, obligó a Alfonso VI el Bravo, rey de León, a jurar que no había tomado parte en el asesinato de su propio hermano, el rey Sancho II de Castilla, quien fue asesinado ante los muros de la ciudad de Zamora en el año 1072, ciudad que se hallaba en manos de su hermana, la infanta Urraca de Zamora, que protegía los intereses de su hermano Alfonso, quien se hallaba refugiado en el reino de Toledo. El juramento se hizo en esta pequeña iglesia ya que a Santa Gadea se encomendaba de un modo especial la fidelidad de los juramentos. El rito consistía en repetir una fórmula sacramental tocando con la mano algún objeto sagrado que, en el caso de Burgos, era el cerrojo. La antigua pieza se retiro en el año 1500 y, actualmente, recuerda la tradición otro cerrojo de reciente factura, realizado por Ángel Cuevas. El juramento de Santa Gadea se rememora también en el interior del templo. Lo hace, por ejemplo, en una vidriera recientemente restaurada que adorna una original capilla situada a la derecha del ábside. Cabe destacar que la iglesia actual no es la misma que existía en la época de la famosa jura de Santa Gadea, aunque sí el lugar, como podemos apreciar por la placa que está colocada en la pared exterior junto a la puerta de entrada.

La capilla fue costeada por D. Hernando de Escalada, cuyo escudo adorna uno de los laterales. Junto a él, la Virgen de la Soledad, una imagen conocida sobradamente por los burgaleses que cada año asisten a las procesiones de Semana Santa.

El resto del templo es extremadamente sencillo, lo que le confiere una belleza especial. Se observan diferentes etapas constructivas, la del gótico del siglo XIV de algunas de sus bóvedas, la del XV de la del ábside y la del XVII del arco del coro.

Pero la obra maestra de Santa Águeda es el baptisterio. Una posible obra de Juan de Vallejo, autor del cimborrio de la catedral.

En él fue bautizado el Hermano Rafael, monje trapense beatificado en 1992. Su imagen se encuentra frente al baptisterio, en una vidriera recientemente construida.

Salpican las paredes del templo, obras de gran categoría artística. Entre ellas, la Coronación de la Virgen, de estilo barroco, restaurada hace unos años, y el cuadro atribuido al maestro Cerezo que representa a San Juan de Sahagún dando limosna a los pobres.

 

Iglesia de San Nicolas de Bari

La iglesia de San Nicolás de Bari, una de las más antiguas de la ciudad, ya mencionada en 1163 entre las once iglesias de Burgos de la Bula de Alejandro III, en la calle Fernán González, subiendo las escaleras de la Plaza de santa María, junto a la fachada occidental de la catedral de Burgos, un enclave privilegiado, en pleno trazado del Camino de Santiago, es una gran desconocida para muchos de los visitantes que se acercan a Burgos.

En la  segunda mitad del siglo XV , intervendrían los Colonia y Gil de Siloe y muestra la proyección social del templo en esa época, elegida como lugar de enterramiento de las poderosas familias burgalesas de los Maluenda, los Cerezo, los Villarán o los Polanco, que también la dotaron de destacadas obras de arte.

La portada presenta triple arquivolta con decoración vegetal y angelotes abarcada por un arco conopial flanqueado por pináculos. En el tímpano aparece una imagen de san Nicolás en cátedra flanqueado por san Sebastián y san Vitores. Conserva las puertas de roble, nogal y pino de comienzos del siglo XVI, que algunos autores también atribuyen a Francisco de Colonia. Se dividen en cuarterones con escenas de la vida del santo al que está dedicada la iglesia.

El templo tiene planta de cuadrilátero irregular dividida en tres naves separadas por cuatro grandes pilares, con las laterales con cubierta de crucería simple y la central con bóveda cuatripartita de terceletes, recibiendo la luz a través de sencillas ventanas y de dos rosetones.

Tiene coro a los pies que ocupa el último tramo de la nave central, destacando el antepecho gótico flamígero y la bóveda de terceletes.

Entre los dos primeros pilares de la nave central llama la atención un arco escarzano que fue colocado a fines del siglo XVI por Pedro de Castañeda y Pedro de la Torre para contrarrestar los empujes de las naves laterales.

El retablo mayor, realizado en 1505 y atribuido a Francisco de Colonia según un diseño de Simón, su padre, es de piedra caliza de Hontoria de la Cantera, un encargo del comerciante burgalés Gonzalo López de Polanco y su esposa, Leonor de Miranda, conformado como su monumento funerario y que sigue una costumbre arraigada en Burgos por la que los ricos mercaderes, emulando a las grandes familias nobles, se patrocinaban lujosos enterramientos, incluso con similitudes con el retablo de Cartuja de Miraflores, encargo de Isabel la Católica a Gil de Siloe para honrar a sus padres, para los que el escultor también realizó sus monumentos funerarios, en La Cartuja.

Ocupa todo el testero de la nave central, dividido en tres calles y predela. La parte superior es un añadido de madera realizado en el siglo XVIII aunque presidido por una imagen del Salvador del siglo XV que algunos autores consideran de Gil de Siloe.

En cuanto la predela, en los extremos se sitúan los fundadores orantes flanqueados por sus blasones y protegidos por ángeles. En el centro se representan la Última Cena y la Oración en el Huerto junto a ángeles con los instrumentos de la Pasión en las entrecalles.

La calle central está subdividida en dos cuerpos. El bajo está presidido por la escultura de san Nicolás rodeado de ocho escenas de su vida y milagros. En cuanto al superior, presenta una Coronación de la Virgen rodeada de siete coros angélicos, los Evangelistas en las esquinas y san Miguel debajo.

Las calles laterales están divididas en seis cuerpos con santos bajo doseletes y hornacinas y en la parte baja se encuentran los sepulcros de los fundadores. El de Gonzalo López de Polanco y  Leonor Miranda está a la derecha, con yacentes de pizarra y alabastro, una Epifanía sobre el arco conopial y urna sepulcral con blasones.

“El noble varón Gonzalo López Polanco y su esposa Leonor Miranda, autores de este sagrado y primario altar, descansan en este túmulo, los cuales dotaron esta iglesia de honestas rentas. Falleció él en el año de 1505 y ella en 1503”.

Justo a su derecha, sobre el pilar que sustenta el primer arco de separación con la nave de la Epístola, se ubica un relieve de Santiago Matamoros, no en vano estamos en pleno Camino de Santiago, y una cartela que recuerda que debajo están enterrados don Gregorio de Polanco, nieto del fundador, y su esposa, doña María de las Almas, fallecidos en 1552 y 1564 respectivamente.

En el año 2000 se realizó una intervención integral en el templo que incluyó también la restauración del retablo mayor, recuperándo el aspecto original. Durante dicho proceso se llegó a la conclusión de que la actual policromía se corresponde con distintos momentos históricos.

En origen, una vez terminado el retablo, hacia 1506, se procedió al policromado mediante carnaciones de todas las figuras, brocados en las vestiduras de las figuras del rosetón y parte de las que rodean a san Nicolás y aplicación de dorados. Apenas quedan restos de esta primitiva labor.

Con posterioridad, y quizá por el estado de conservación pero también por el cambio de gusto, a fines del siglo XVIII la obra fue sometida a una “limpieza” en la que se eliminó gran parte de la policromía original dejando a la vista gran parte de la piedra blanca de soporte. Además, según el gusto neoclásico de combinar blanco y oro, se aplicaron láminas metálicas circulares y de distinto tamaño en muchas de las vestiduras. Quizá también fuera en este momento cuando se colocó el remate de madera en la cornisa superior. Parece ser que sólo los sepulcros presentaban aplicación de pátina monócroma gris.

En una tercera intervención se completó la intervención con decoraciones de cintas, lazos y flores doradas y después se aplicó sobre las zonas policromadas una capa de barniz que ocultó gran parte de la policromía conservada.

Otra de las obras más impactantes de la iglesia es el Retablo de san Miguel, en el primer tramo de la nave del Evangelio. Aunque su armadura es del siglo XVIII, contiene diez tablas hispanoflamencas de la segunda mitad del siglo XV atribuidas al llamado Maestro de san Nicolás, pensándose que pertenecerían al primitivo retablo mayor, que sería sustituido por el actual de piedra. Se divide en tres calles, con la central presidida por las esculturas de la Virgen de la Alegría y san Miguel y las laterales con cuatro entrepaños con ocho de las diez tablas, con escenas de la vida del santo titular con los donantes. Las otras dos, coronando las calles laterales, son una Anunciación y Herodes entronizado presenciando la Matanza de los Inocentes.

“Iglesia de San Nicolás de Bari”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monasterio de Santo Domingo de Silos

 

Se encuentra a 60 km de Burgos, su término municipal comprende las aldeas de Peñacoba, Hortezuelos e Hinojar de Cervera.

La localidad está situada en un nudo de caminos históricos: la Ruta de la lana, el Camino del Cid, ruta del destierro de El Cid, y el Camino Castellano Aragonés.

La población, en la ribera del río Mataviejas o Ura, conserva un interesante conjunto monumental que incluye restos de murallas, algunas casonas blasonadas, una iglesia gótica, el Museo de los Sonidos de la Tierra, que expone instrumentos musicales de los cinco continentes y principalmente, el monasterio del mismo nombre que le da fama.

Forma parte de la Mancomunidad de La Yecla, con sede en Santa María del mercadillo.

Ya en tiempos de los visigodos hubo allí un cenobio dedicado a San Sebastián, que en la época del conde Fernán González fue restaurado y ampliado. Pero algo después, hacia 1042, el edificio sufrió otra profundísima renovación, bajo la iniciativa de un monje nacido en Cañas, La Rioja, de nombre Domingo.

El monje pasó por San Millán y acabó impulsando la comunidad de este lugar por encargo del rey Fernando I, emprendiendo una magnífica obra románica, de la que únicamente quedan los claustros y la Puerta de las Vírgenes. Lo demás es ya obra de los siglos XVIII y XIX, básicamente neoclásica.

La fama de santidad de Domingo y su canonización generaron un notable atractivo para esta comunidad benedictina, de la que fue responsable hasta su muerte, en 1073.

El cenobio estaba deteriorado en el siglo XVIII y se emprendió una restauración en 1733, que continuó hasta inicios del XIX, con participación, entre otros, de Ventura Rodríguez. Por suerte se acabaron los fondos y no se eliminó toda la obra anterior.

Destaca en el conjunto monumental el patio interior de dos pisos, de 22 por 24 metros, sumamente armónico, construido con arquerías de doble columna, salvo en el centro, donde existen sendos haces de cuatro columnas.

Son magníficos los capiteles, donde se denota una amplísima temática, en la que destacan ejemplares claramente enraizados con el arte andalusí.

En la galería norte del claustro inferior se halla el sepulcro de Santo Domingo, precedido de una estatua yacente con la efigie del monje, que descansa sobre un grupo de tres leones.

El claustro superior es también bello, aunque más sencillo y, obviamente, posterior que el de abajo.

Desde el patio se contempla una interesante imagen, en la que se puede comparar la gracia románica con la austeridad o pesadez de los muros de la iglesia y del sólido campanario del XVIII.

La iglesia es neoclásica, realizada con planos de Ventura Rodríguez.

Entre las dependencias monacales también hay una botica dieciochesca, con bella colección de cerámica de Talavera, y un museo, en el que se exponen piezas principales que se salvaron de la desamortización, tales como esculturas mozárabes y románicas, restos del viejo monasterio, piezas de orfebrería, esmaltes, etc.

En las cercanías de Santo Domingo está el desfiladero de La Yecla, cañón del río Mataviejas, atractivo natural.

“Monasterio de Santo Domingo de Silos”

Bizcocho esponjoso

INGREDIENTES

4 huevos

250 gramos de azúcar

La ralladura de un limón

El zumo de dos limones

180 gramos de harina

60 gramos de mantequilla fundida

8 gramos de levadura en polvo o polvos de hornear

PREPARACION

Precalienta el horno a 170ºC, engrasa y enharina el molde que vas a usar.

Coloca la mantequilla, el azúcar y la ralladura de limón en la batidora. Bate hasta que se forme una crema. Agrega uno a uno los huevos, batiendo antes de agregar el siguiente.

Agrega poco a poco la harina y la levadura tamizada a la mezcla anterior y continúa batiendo hasta integrar muy bien.

Echa el zumo de los 2 limones y bate un poco más.

Vierte la mezcla en el molde engrasado y enharinado y mete al horno a 170°C  aprox. unos 40 minutos o hasta que al realizar la prueba del palillo éste salga limpio.

Dejarlo enfriar y listo !!! superalto y esponjoso nos ha quedado!!!

“Cocinar con amor te alimenta el alma”

Paella de Marisco

INGREDIENTES

500 g de Arroz Bomba

½ pimiento rojo

1/2 pimiento verde

Perejil

1 tomate maduro

1 cebolla

1 diente de ajo

Aceite de oliva

Sal

2 litros de agua

Azafrán en rama

Perejil

300 g de rape

250 g de mejillones

150 g de anillas de calamar

150 g de gambas

150 g de cigalas

Hebras de azafrán

1 cuchada de pimentón

1 diente de ajo

3 tomates maduros

3 ñoras (opcional, da un sabor tradicional)

Pimiento morrón en tiras y huevo duro (opcional para adornar) la puedes decorar a tu gusto.

PREPARACION

Sofríe la cebolla y el ajo, bien picaditos, y los pimientos cortados en juliana. Añade los calamares y dóralos. Cuando estén pochados, agrega los dados de tomate, cocínalos unos minutos y deja que cueza hasta que tome textura.

Para la salsa de ñoras, sofríe las ñoras, el azafrán, una cucharada de pimentón, el diente de ajo y los tomates, todos muy picaditos.

Añade el arroz a la paella, mézclalo con las verduras y riégalo con unas cucharadas de la salsa de ñoras. Ahora vierte el caldo hirviendo que has obtenido en la cocción del pescado y mejillones. Incorpora el rape, las gambas y las cigalas. Déjalo 5 minutos a fuego fuerte y luego otros 15 minutos a fuego bajo.

En el último momento incorpora los mejillones. Mantén la paella al fuego hasta que se consuma el caldo y el arroz esté en su punto. La puedes decorar con pimiento morrón en tiras y huevo duro. Déjala reposar 5 minutos tapándola con un trapo limpio.

“Cocinar con amor te alimenta el alma”

 

 

 

Paseo de la Isla

El paseo de la Isla es un paseo de corte romántico ubicado en la margen derecha del río Arlanzón a su paso por Burgos. Su nombre proviene de una antigua isla formada entre el río y varias esguevas.

Cuenta con una longitud aproximada de 800 metros y una anchura de 120 y se extiende desde el puente de malatos hasta el puente Castilla. Cuenta con una notable variedad botánica y de varios monumentos. En 2011, se realizó una rehabilitación del paseo, que incluyó la reparación de monumentos, mejora de los jardines y de las zonas de paseo, así como nuevo mobiliario urbano.

Por tratarse de una ciudad amurallada, y debido a la angostura de sus calles, no se podían instalar paseos en el interior del recinto. Por este motivo los moradores que deseaban gozar de la naturaleza se veían obligados a salir del recinto amurallado y dirigirse a las amplias avenidas de árboles que existían en las afueras. Los mercaderes de lanas tenían instalados sus lavaderos en las inmediaciones del puente Malatos, conociéndose este lugar como «paseo de los Lavadores». La desaparición de esta actividad permitió ajardinar el paraje.

El río Arlanzón a su paso por el casco urbano de la ciudad recibía el nombre de Merdancho y regaba las huertas del barrio de San Pedro de la Fuente.

A finales del Siglo XIX se construye una vistosa y artística cascada, empleando estalactitas y estalagmitas de la cueva de Atapuerca, formándose con ella una gruta abierta en la parte posterior del estanque. Sostienen la parte rocosa dos figuras representativas de otras tantas sirenas.

Enriquecido a principios del Siglo XX con valiosas obras arqueológicas, como son:

Arcos de Castilfalé. procedentes de una granja próxima a la ciudad y donados por el conde de Castilfalé.

Fuente del claustro del Monasterio de San Pedro de Arlanza.

Crucero proveniente de San Pedro de la Fuente.

Pila bautismal de la desaparecida iglesia de San Martín.

Fuente proveniente del paseo de la quinta.

Portada de la ermita románica de Cerezo de Río Tirón.

“Arcos de Castilfalé”

Quesos Ilújor

Quesos Ilújor es empresa joven dedicada a la producción de quesos de oveja curados que se encuentra en Palacios de Benaver a 19 km de Burgos. Para la elaboración de los quesos sólo utilizan leche de su propia ganadería. Una ganadería que con más de diez años de existencia es gestionada de una manera moderna, eficaz y que tiene la máxima calificación sanitaria.

Es por ello que ofrecen un producto de alta calidad y limitada producción ya que no compran leche a otras ganaderías, sino que es obtenida de su propia explotación. Controlando de esta manera la materia prima de sus quesos, hecho fundamental para conseguir un producto único en el mercado por sus sabores, texturas y aromas.

Para una buena elaboración de queso, el gran secreto de quesos Ilújor es el de tener paciencia.

Para elaborar el queso hay que seguir unos pasos, cada paso precisa un esmero, una atención para que el siguiente no se vea alterado, hay que tener en cuenta que en el queso, la materia prima es la leche, y la leche está viva, tiene microorganismos que esos sí les pueden alterar el día de trabajo. La leche, se altera y tiene maneras de responder diferentes, por ejemplo, cuando las ovejas son esquiladas, las ovejas sufren estrés y eso se nota al hacer el queso, cuando hay tormenta, cuando hay cambios bruscos tanto de alimentación como de temperatura también se nota. Por eso la mano del maestro quesero a la hora de elaborar la leche es muy importante, ya que tiene que tener en cuenta estas cosas, pero aun todo en los quesos artesanos como los quesos Ilújor, sólo con temperaturas y tiempo no se pueden evitar estos trastornos de la naturaleza, trabajan con leche pura, recién ordeñada, y eso tiene sus riesgos.

Os voy a contar como hacen para elaborar el queso, todo empieza en la granja, tienen más de 700 ovejas de raza assaf. Las ovejas se ordeñan dos veces al día y cuanto más escrupuloso se sea con el horario mejor, eso lo notan mucho, y si es modificado, bajan mucho la producción.

La granja está separada de la quesería por unos pocos metros, eso les permite no tener que transportar la leche en un camión, la pasan con unas manqueras, ayudados por una bomba de succionadora hasta un tanque refrigerado, (donde almacenan la leche nada más ser ordeñada, y la conservan a cuatro grados) hasta la cuba de elaboración. En la cuba de elaboración la leche empieza a ser calentada muy lentamente hasta alcanzar la temperatura en que vaya a ser cuajada, la leche en este proceso que dura sobre dos horas no deja de ser batida, en este proceso se añade a la cuba los fermentos, (antiguamente, no hacían falta fermentos, porque la leche al ser ordeñada a mano venia muy sucia, y eso permitía una “clase” de fermentación) ahora la leche viene muy limpia y hay que ayudarla con unos fermentos preparados. Una vez llega la leche a la temperatura que el maestro quesero considera adecuada para cuajar se añade a la leche el cuajo y es en ese momento cuando se deja de calentar la leche. Durante el proceso de cuajado se deja reposar la leche hasta adquirir la dureza que se quiera. Una vez llegado a ese punto, empezan a cortar la cuajada muy lentamente a la vez que se calienta la cuba, al cortar la cuaja y subir la temperatura se consigue una sinéresis, dejando a un lado el suero, y a otro la masa con la que elaboran el queso. Su aspecto es como el de una sopa de arroz.

Una vez acabada la sinéresis, pasan la masa con el suero a un aparato (extrainer) que separa el suero de la masa con la que se trabaja, lo hace mediante una criba. Aquí la masa seca o sin suero la embasan en unos moldes de plástico, pero para ayudar más al desuerado les embasan poniéndoles una gasa que permite mejor la salida del suero.

Después les meten en una prensa, donde se van apretando poco a poco, estando en este proceso de prensado, les dan vuelta a mano, para que el prensado sea más homogéneo, y aquí se quedan hasta alcanzar el pH que les parece el oportuno para sacarles de presa, este proceso puede llevar unas tres o cuatro horas según días. Ya por ultimo pasan a la salmuera, donde se salan por inversión.

Una vez acabado todo el proceso de elaboración, los quesos pasan a las cámaras, primero pasan a una cámara que contrala temperatura y humedad, en esta cámara estas sobre dos meses, aquí se les voltean manualmente todos los días. Transcurridos los dos meses pasan a una cámara más grande que sólo controla temperatura, en ella se crea el moho tan importante para la curación del queso, aquí también se les voltea pero con menos frecuencia, y en ella permanecen hasta ser lavados con agua a presión, para su próxima venta.

Quesos Ilújor se presentan envasados individualmente al vacío, preservando al queso del contacto con agentes externos y manteniendo así unas propiedades de olor y sabor excelentes.

El Queso Curado de Oveja Ilújor fue premiado en 2017 con dos premios:

Medalla de Plata en la categoría de “Queso duro elaborado en ganaderías o centrales con una producción total semanal que no exceda las 2 toneladas”

Medalla de Bronce en la categoría “Queso duro puro de leche de oveja”.

Se puede ver más información en la Web oficial de Worl Cheese Awards.

Castillo de Burgos

El castillo es una fortaleza situada en la ciudad española de Burgos. Se encuentra en el cerro de San Miguel elevado 75 m sobre el nivel de la ciudad. La primera torre fue levantada por el conde Diego Porcelos en los tiempos de la reconquista, en el año 884. Conforme fue aumentando la importancia del emplazamiento defensivo, se dio paso a un castillo y a elementos defensivos más complejos.

Recientes excavaciones arqueológicas han permitido descubrir los restos de la Puerta Sur. Se trata de un muro quebrado, abierto a un vano flanqueado por sendas torres de planta semicircular. La puerta principal, abierta en el frente noroccidental, dispone de un pasadizo en bóveda.

Como parte del complejo subterráneo, el pozo (popularmente conocido como Cueva del Moro) cuenta con galerías de más de 300 m de longitud. Data de los siglos XII Y XIII, aunque las primeras noticias se remontan a 1475, durante el asedio de las tropas de Isabel La Católica, episodio de la guerra de sucesión al trono, estando defendido por los partidarios de Juana La Beltraneja.

Es una obra de fábrica de sillería en piedra caliza, consistente en un cilindro hueco vertical que alcanza una profundidad de 62,50 m. Para poder acceder se construyen 6 husillos o cilindros verticales de 1,40 m de diámetro interior.

La ocupación humana más antigua en el Cerro del Castillo remonta al Hierro I con atribución Soto de Medinilla, atestiguada por un complejo estudio arqueológico realizado a mediados de los años 80 del siglo XX.

Sin embargo el nacimiento del castillo está estrechamente relacionado con la fundación de Burgos. Tras estos inicios en tiempos del conde Diego Rodriguez Porcelos, la importancia creciente de la ciudad exigió la construcción de una gran fortaleza, cuyo perímetro está perfectamente documentado. Los viajeros medievales relatan unánimemente la sensación de fuerza y de seguridad que ofrecía. Probablemente durante el reinado de Alfonso VII de Castilla se produce la primera gran transformación, participando expertos alarifes al gusto mudéjar de la época. El rey castellano Enrique IV emprende la segunda reforma, fundamentalmente de embellecimiento, con objeto de transformarlo en palacio: salones, aposentos y capilla.

El castillo de Burgos fue utilizado como cárcel de Estado, estando ocupada por los reyes García de Galicia y Alfonso VI de León, así como por Tomás de Gournay asesino del rey Eduardo II de Inglaterra.

En 1277, según refieren los Anales del reinado de Alfonso X, fue ejecutado en el castillo de Burgos el infante Fadrique de Castilla, hijo de Fernando III el Santo, por orden de su hermano Alfonso X el sabio, quien ordenó ejecutar al mismo tiempo al señor de Los Cameros y yerno del infante Fadrique de Castilla.

Durante la edad moderna y por causa tanto de la evolución de las técnicas militares, como por la lejanía de los escenarios bélicos, pierde su antigua función defensiva. En su recinto se asentó durante el siglo XVI la primera escuela de formación para artilleros que ha habido en España, llegando a fabricar veinte quintales de pólvora diarios en 1542. Se trataba de actividades secundarias.

Un incendio acaecido en 1736 supuso la destrucción del interior, viguerías, techumbres y artesonados. Durante la guerra de la independencia la ciudad recuperó su posición estratégica y los franceses procedieron a un efímero acondicionamiento que supuso una importante transformación del recinto.

Con la invasión napoleónica los soldados franceses establecen en el mismo su batería imperial. Entre septiembre y octubre de 1812 el castillo fue el centro protagonista del asedio de Burgos dirigido por las tropas angloportuguesas duque de Wellintong, el cual tenía su base de operaciones en un palacio situado en Villatoro. Durante este asedio, los franceses volaron la iglesia de San Román.

Con la retirada de los franceses en junio de 1813, el castillo es testigo de los últimos preparativos que el contingente realiza antes de su marcha definitiva. Allí trabajan para hacer desaparecer cualquier material, bélico o documental, que pudiera serle útil al enemigo; el procedimiento elegido es volar la fortaleza. La hacen saltar por los aires sin dar tiempo a la evacuación de los últimos soldados. Más de doscientos militares franceses mueren en la explosión, que estremece a toda la población.

La iglesia de Santa María La Blanca queda destruida; se pierde buena parte de las vidrieras de la catedral y se producen daños en el antepecho de la torre del crucero; así como en la iglesia de San Esteban. Además, en la chopera del Carmen se localizan bastantes cadáveres de soldados franceses.

El castillo también se usó a lo largo de la guerra civil de 1936, instalándose allí la defensa antiaérea de la ciudad.

 

El castillo de Burgos tuvo una importancia clave en el sistema de comunicaciones mediante telégrafo óptico ideado en España en el siglo xix. En la provincia de Burgos aún se conservan restos, en diversos estados de conservación, de las numerosas torres que se construyeron para comunicar el centro de la península con el norte. El castillo de Burgos fue la posición 27 de la Linea de Castilla que comunicaba Madrid con Irún.

Hoy en día el entorno del castillo es un parque de recreo con calles dedicadas a poetas. La reconstrucción parcial de la fortaleza ha permitido su habilitación como centro de interpretación (abierto al público en 2003) pudiendo visitarse también el pozo y las galerías subterráneas, conocidas como Cueva del Moro.

Las visitas se realizan de forma autoguiada, salvo en lo que se refiere al itinerario subterráneo, que se lleva a cabo en grupos reducidos y siempre acompañados por un guía que explica el recorrido.

“El castillo de Burgos”