Albóndigas con pimiento rojo

INGREDIENTES

500 gr. de carne picada de ternera
2 cebollas medianas
4 dientes de ajo
1 pimiento rojo
2 pimientos verdes
2 tomates maduros
1 vaso de vino blanco
2 vasos de agua
una hoja de laurel
una ramita de perejil
2 huevos
2 rebanadas de pan
leche
sal y pimienta negra.

PREPARACION

En un bol grande, mezcla la carne picada junto dos dientes de ajo muy picados, los huevos, el perejil (picado) y las dos rebanadas de pan empapadas en leche. Salpimenta la mezcla y remueve bien hasta conseguir una masa homogénea y consistente. Tapa el bol y deja reposar en el frigorífico durante un par de horas.
Transcurrido el tiempo, forma las albóndigas con las manos, pásalas por harina y fríelas en abundante aceite de oliva muy caliente. Cuando comiencen a dorar, escúrrelas y deposítalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite de oliva.
Lamina la cebolla y los otros dos dientes de ajo. Viértelos en una cazuela baja y cocínalos con un poco de aceite de oliva hasta que la cebolla quede bien pochada.
A continuación, añade los pimientos cortados en tiras y cocínalos junto con la cebolla y el ajo hasta que queden bien blandos.
Es el momento de añadir el tomate picado. Sofríe el conjunto hasta que el tomate esté bien cocinado.
Ahora incorpora las albóndigas y, acto seguido, el vino blanco, el agua y el laurel. Coloca la tapadera y deja cocinar a fuego suave hasta que las albóndigas estén bien tiernas y la salsa haya espesado.

Cuando formamos las albóndigas es muy frecuente que la masa se nos adhiera a las manos. Para evitar esto y poder formar las albóndigas sin complicaciones bastará con humedecer las manos con agua. Se trata de un truco muy sencillo.

Esperamos que os gusten!!!!

Rosquilla de baño

INGREDIENTES

400 gr. de harina
120 gr. de azúcar
 5 huevos
 1 cucharada sopera de anises
La piel de un limón
1/2 vaso de aceite de oliva
Una cucharadita de levadura
Para la cobertura: 4 claras de huevo y 100 grs de azúcar

PREPARACION

En primer lugar hay que aromatizar el aceite con el limón, para ello se calienta en una sartén a fuego medio, cuando alcance una buena temperatura se incorpora la cáscara de limón y se mantiene a fuego bajo durante unos 10-15 minutos. Retirar la cáscara y dejar enfriar el aceite.
En un mortero se machacan los anises hasta hacerlos polvo. Se baten enérgicamente los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos, y se añade el “polvo” de los anises. También se añade lentamente el aceite, la harina y la levadura. Se mezcla todo bien para obtener una masa homogénea.

Se cubre el recipiente con un paño y se deja reposar una hora. Pasado ese tiempo, se divide la masa en 15 partes (quizás sea necesario aceitarse las manos para que no se pegue la masa a los dedos). Se forman cilindros con ellas, como si se trabajara con plastilina, y se unen los extremos para darles la forma final de rosquillas.

Precalentar el horno a 180-200º. Colocar las rosquillas en la bandeja del horno, dejando espacio entre ellas pues crecen bastante mientras se hornean. Se introducen en el horno unos 10-15 minutos o hasta que se vean doraditas. Se sacan del horno y se dejan enfriar.
Mientras se enfrian las rosquillas, se baten las cuatro claras a punto de nieve con el azúcar. Finalmente, se cubren con pequeñas porciones del merengue y se colocan en un lugar fresco para que se sequen y así se endurezca el merengue.

Crema de verduras

INGREDIENTES

  • 1 puerro.
  • 1 cebolleta tierna.
  • 1 calabacín grande.
  • 2 zanahorias.
  • 100 gr de hojas de espinacas o de acelgas.
  • 1 patata mediana.
  • 50 ml de vino blanco.
  • 1 litro de caldo de verduras o agua, o la cantidad que necesites para prácticamente cubrir las verduras.
  • Aceite de oliva virgen extra y sal.
  • Para decorar he utilizado unas tostas de pan y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

PREPARACION

  1. Comienza preparando las verduras. Pela la cebolleta y córtala finita.
  2. Corta las raíces del puerro, quítale la capa más externa y córtalo en rodajas finitas.
  3. Lava la patata y pélala. Córtala en gajos pequeños.
  4. Lava el calabacín, córtalo en rodajas y cada rodaja en 4 partes.
  5. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas.
  6. Lava las hojas de espinacas o acelgas, escúrrelas y córtalas en tiras gruesas.
  7. En una olla que tenga tapadera, pon un poco de aceite y sal y echa la cebolleta. Cocínala durante 5-10 minutos a fuego medio y, cuando empiece a verse ligeramente transparente y sin dorarse, incorpora el puerro. Deja que se cocine a fuego medio durante 3-4 minutos sin dejar que se dore.
  8. Añade la patata, el calabacín y las zanahorias a la olla, revuelve bien y deja que se cocine todo junto durante 5 minutos. Si se pegan o doran las verduras, baja la temperatura del fuego, e incluso puedes añadir un poquito de agua si están empezando a agarrarse al fondo.
  9. Pon las espinacas o acelgas en la olla y echa el vino blanco.
  10. Cuando hayan pasado unos 3 minutos y se haya evaporado el alcohol incorpora el caldo de verduras o agua. Deja que se cueza todo junto alrededor de 15 minutos con la olla tapada y a fuego suave, que borbotee pero poco. Estará listo cuando pinches las verduras y estén tiernas.Tritura el puré, puedes hacerlo con una batidora de mano dentro de la propia olla o hacerlo en una batidora de vaso o incluso en un robot para obtener una textura muy homogénea. Si lo necesitas, añade líquido hasta que la textura esté a tu gusto y pruébala para rectificarla de sal.
  11. Sírvelo en platos hondos o cuencos y decóralos con unas tostas de pan y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Bodegas de Raíz de Guzmán

Raíz de Guzmán nació en 1998, como continuación del proyecto creado en 1985, el año en que se inició la andadura de los quesos Páramo de Guzmán. Raíz surgió bajo la misma filosofía: tradición, innovación y, ante todo, calidad.

En la bodega descansan 500 barricas. Un 80% de ellas son de roble francés y un 20%, de roble americano. Estas se renuevan cada tres años para garantizar la calidad de los caldos.

En Bodegas Raíz de Guzmán elaboran vino D.O. Ribera del Duero 100% tempranillo.

La tempranillo está considerada como una de las mejores variedades de uva tinta en España y da origen a los vinos más representativos de la Ribera del Duero.

Empleada tanto en la elaboración de vinos Jóvenes como Crianza o Reserva, la Tempranillo es una uva con carácter y de excelente envejecimiento en barrica. Mantiene un armonioso equilibrio entre estructura, color y acidez.

En Bodegas Raíz de Guzmán se sirven de 25 hectáreas de viñedos propios y también se apoyan en los viticultores de la zona.

La uva procede de dos tipos de suelo: una parte proviene de Bocos de duero, con suelo de guijarro; la otra, se obtiene de zonas más altas, a partir de los 900 metros, donde las brisas son frescas y los suelos son rojizos con abundante cascajo.

Sus raíces se encuentran en la localidad burgalesa de Roa de duero y sus alrededores.

La altitud a la que se encuentra y las diferencias térmicas propias de la zona durante la maduración de la uva son las responsables del carácter del vino. Raíz no sería Raíz sin la Ribera del Duero.

Los vinos de Raíz tienen numerosos premios:

RAIZ 9 MESES:

Concurso Internacional de Vino Zarcillo 2018:Zarcillo de Plata 2018.

X Concurso internacional de Vinos Espirituosos: Cinve de Oro 2015.

XIII Concurso Internacional de Vino Bacchus 2015: Bacchus de Oro 2015.

X Concurso internacional de vinos Bacchus: Bacchus de Plata 2012.

Cata concurso Premios Mezquita ciudad de Córdoba: Mezquita de Bronce 2010.

Concurso Internacional de Vinos Tempranillos al mundo: Tempranillo de plata 2008.

RAIZ DE GUZMAN CRIANZA:

Concurso Internacional de Vino Zarcillo 2018: Zarcillo de Oro 2018.

Decanter 2017: Medalla de bronce.

Concours Mondial de Bruxelles 201: Premio Bruxelles Plata 2017.

Concurso Internacional de Vino Zarcillo 2015: Zarcillo de Oro 2015.

Concours Mondial de Bruxelles 2015: Medalla de Oro 2015.

XII Concurso Internacional de vinos Bacchus: Bacchus de Plata 2014.

Concurso internacional de vino Zarcillo 2013: Zarcillo de Plata 2013.

Concours Mondial de Bruxelle: Medalla de Plata 2012.

Cata concurso Premios Mezquita ciudad de Córdoba: Mezquita de Plata 2011.

Concurso Internacional de Vinos Tempranillos al mundo: Tempranillo de Oro 2009.

RAIZ PROFUNDA, VINO DE AUTOR:

Concurso Internacional de Vino Zarcillo 2018: Zarcillo de Oro 2018.


Concours mondial de Bruxelles 2013: Medalla de Oro.

XI Concurso Internacional Bacchus 2013: Medalla de Oro.

Concurso Iberwine 2012: Medalla de Plata.

Concurso Internacional de Vino Zarcillo 2018; Zarcillo de Oro 2018.

Raíz de Guzmán un vino con clase.

Raiz.

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Trufas de chocolate

INGREDIENTES

400 grs. de chocolate para postres

270 ml. de nata líquida

3 cucharas soperas de mantequilla

Si se quiere adornar con virutas de chocolate o se le puede hacer en forma de conos como hemos hecho hoy o también se les puede espolvorear coco rallado, eso es para gustos.

PREPARACION

Lo primero que tienes que hacer es fundir el chocolate al baño María. Para ello, ponlo en un bol y pon el bol sobre una olla con agua hirviendo. Poco a poco se irá deshaciendo. En cuanto esté, añade la mantequilla y mézclalo todo.

A continuación, pon la nata a hervir en una olla y, en cuanto se enfríe, échala en el mismo bol en el que tienes el chocolate y la mantequilla. Mézclalo todo y ponlo en una fuente de vidrio.

Tapa la fuente con film transparente y ponlo en la nevera un par de horas.

En cuanto haya pasado este tiempo, saca tu mezcla de la nevera y, con la ayuda de una cuchara, vez haciendo bolitas o conos en forma de trufa.

¡Esperamos que te gusten!

Nos han quedado deliciosas, es un postre facilisimo y riquisimo!!!

Estatua del Cid Campeador

En el centro de la ciudad de Burgos, podemos encontrar una gran estatua de bronce de un guerrero montado a caballo que con su espada apunta al horizonte, desafiante, mostrando su coraje y su voluntad de llegar al final. Es la estatua del Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, un noble que en la Edad Media se atrevió a dudar de su rey y fue desterrado al exilio. Su mítica historia es conocida en toda España y ha sido llevada al cine. Por eso el Cid se ha convertido para muchos burgaleses en un icono de victoría, exito y valentía. De él se dice que fue incluso capaz de ganar una batalla en Valencia cuando ya había muerto, gracias a que sus enemigos se retiraron al verle montado a caballo.
La estatua del Cid Campeador está situada en el centro de la ciudad de Burgos, junto al Puente de San Pablo, y frente al Teatro. Esta en la calle, por lo que el acceso es libre y gratís. Fue diseñada por Juan Cristóbal e inagurada en 1955. La obra de arte es enorme aunque los críticos de arte señalan que pesa más su valor simbólico que el artístico. También resulta curioso darse cuenta de que en ella más que la realidad histórica se busca la exaltación de un ideal heroico cristiano, el mito del guerrero, el caballero que luchó con sus espadas Tizona y Colada

El monumento está situado en un pequeño jardín, y consta de un enorme pedestral de planta cuadrangular construido con granito de varios tipos y piedra caliza. Sobre este baluarte de roca se encuentra una obra de bronze de gran detalle y casi 4 metros de altura. La escultura ecuestre incluye a la montura del Cid y al guerrero, preparado para la guerra, con una larga barba, una capa blandida al viento y equipado con su armadura. En el pedestral de piedra se pueden leer dos inscripciones que ensalzan el papel heroico del Rodrigo Diaz de Vivar.

La primera piedra del monumento la colocó un rey durante un día de eclipse solar. En realidad el proyecto de la estatua del Cid arrancó a principios del siglo XX. En 1904 se constituyó una comisión para la realización del monumento y en 1905 se puso la primera piedra. El encargado de hacer este gesto fue el rey Alfonso XIII, de la dinastia francesa de los borbones, y lo hizo el 29 de agosto de 1905, fecha en el que fue a Burgos a observar el eclipse solar.

La postura del ginete. Si se observan las piernas del Cid Campeador, podrás ver que las lleva rectas. Esto se debe a que en la Edad Media los caballeos cristianos cabalgaban así, apoyando todo el peso del cuerpo en los estribos. Montar con las piernas dobladas, “a la jineta” era propio de los árabes.

El equilibrio de la figura del caballo. La estatua se mantiene en pie porque es de una sola pieza y está anclada en su base, pero la anatomía y distribución del peso no es demasiado buena. La intención del autor de darle mayor dinamismo hace que este en claro desequilibrio, un caballo real en esta posición no se sostendria. También la posición de la cabeza está forazada.

Babieca, ¿yegua o caballo? En la estatua del Cid de Burgos el guerrero cristiano va montado sobre un caballo, del que se pueden apreciar sus genitales. ¿Pero Bavieca era macho o hembra? En diferentes lugares he visto nombrado a la montura del Cid como un caballo de guerra y en otras como una yegua. No sería de extrañar que a lo largo de su vida tuviera varios caballos, aunque en el imaginario de las personas se asocie al Cid con una montura llamada Bavieca. Según la leyenda el mismo Rodrigo Díaz de Vivar, pidió que se enterarra a Bavieca con él y su mujer.

Chevaliers de nata

INGREDIENTES
250 ml. de leche templada
2 huevos grandes
25 gr. levadura fresca
40 gr. de manteca de cerdo
40 gr. de aceite de oliva virgen
200 gr. de azúcar
620 gr. de harina de fuerza
1 cucharadita de sal
1 huevo batido
500 ml. de nata 35.1% m.g.
80 gr. azúcar glass
Para adornar:
Almendras fileteadas
Azúcar glass
PREPARACION
En un bol grande incorpora la leche, los huevos, la levadura fresca troceada y mezcla con una varilla.
Añade el aceite de oliva, manteca y el azúcar. Mezcla hasta que esté bien integrado.
Añade la harina con la sal y amasa bien con las manos hasta conseguir una mezcla homogénea. Deja reposar durante una hora hasta que doble su volumen.
Enharina la encimera con un poco de harina. Vuelca la masa y saca el aire con golpecitos y dale un amasado manual suave.
Reparte la masa en porciones iguales y dale forma ovalada a cada una. Distribuye en dos bandejas de horno preparadas con papel de horno, aplasta suavemente con la mano y deja levar hasta que doble su volumen.
Cuando hayan duplicado o más su volumen, pincela con huevo batido cada bollo con mucho cuidado de no pinchar la masa. Hornear a 180º durante 15 min. (esto irá en función del horno).
Para conseguir el dorado, pon el ventilador del horno y en 1 min. aprox. estarán dorados. Saca y enfría sobre una rejilla.
Una vez fríos, batir la nata junto con el azúcar hasta que esté montada y firme. Ponla en una manga pastelera con boquilla recta o rizada si quieres poner la nata en olas. Abre cada bollo con un cuchillo de pan y rellena con ayuda de la manga. Tapa con la otra mitad, pon almendras fileteadas y espolvorea con azúcar glass.
                         
                                       «Chevaliers originarios de Burgos»

Iglesia de Santa Agueda

La iglesia de Santa Gadea o de Santa Águeda debe su fama a un suceso histórico: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, obligó a Alfonso VI el Bravo, rey de León, a jurar que no había tomado parte en el asesinato de su propio hermano, el rey Sancho II de Castilla, quien fue asesinado ante los muros de la ciudad de Zamora en el año 1072, ciudad que se hallaba en manos de su hermana, la infanta Urraca de Zamora, que protegía los intereses de su hermano Alfonso, quien se hallaba refugiado en el reino de Toledo. El juramento se hizo en esta pequeña iglesia ya que a Santa Gadea se encomendaba de un modo especial la fidelidad de los juramentos. El rito consistía en repetir una fórmula sacramental tocando con la mano algún objeto sagrado que, en el caso de Burgos, era el cerrojo. La antigua pieza se retiro en el año 1500 y, actualmente, recuerda la tradición otro cerrojo de reciente factura, realizado por Ángel Cuevas. El juramento de Santa Gadea se rememora también en el interior del templo. Lo hace, por ejemplo, en una vidriera recientemente restaurada que adorna una original capilla situada a la derecha del ábside. Cabe destacar que la iglesia actual no es la misma que existía en la época de la famosa jura de Santa Gadea, aunque sí el lugar, como podemos apreciar por la placa que está colocada en la pared exterior junto a la puerta de entrada.

La capilla fue costeada por D. Hernando de Escalada, cuyo escudo adorna uno de los laterales. Junto a él, la Virgen de la Soledad, una imagen conocida sobradamente por los burgaleses que cada año asisten a las procesiones de Semana Santa.

El resto del templo es extremadamente sencillo, lo que le confiere una belleza especial. Se observan diferentes etapas constructivas, la del gótico del siglo XIV de algunas de sus bóvedas, la del XV de la del ábside y la del XVII del arco del coro.

Pero la obra maestra de Santa Águeda es el baptisterio. Una posible obra de Juan de Vallejo, autor del cimborrio de la catedral.

En él fue bautizado el Hermano Rafael, monje trapense beatificado en 1992. Su imagen se encuentra frente al baptisterio, en una vidriera recientemente construida.

Salpican las paredes del templo, obras de gran categoría artística. Entre ellas, la Coronación de la Virgen, de estilo barroco, restaurada hace unos años, y el cuadro atribuido al maestro Cerezo que representa a San Juan de Sahagún dando limosna a los pobres.

 

Iglesia de San Nicolas de Bari

La iglesia de San Nicolás de Bari, una de las más antiguas de la ciudad, ya mencionada en 1163 entre las once iglesias de Burgos de la Bula de Alejandro III, en la calle Fernán González, subiendo las escaleras de la Plaza de santa María, junto a la fachada occidental de la catedral de Burgos, un enclave privilegiado, en pleno trazado del Camino de Santiago, es una gran desconocida para muchos de los visitantes que se acercan a Burgos.

En la  segunda mitad del siglo XV , intervendrían los Colonia y Gil de Siloe y muestra la proyección social del templo en esa época, elegida como lugar de enterramiento de las poderosas familias burgalesas de los Maluenda, los Cerezo, los Villarán o los Polanco, que también la dotaron de destacadas obras de arte.

La portada presenta triple arquivolta con decoración vegetal y angelotes abarcada por un arco conopial flanqueado por pináculos. En el tímpano aparece una imagen de san Nicolás en cátedra flanqueado por san Sebastián y san Vitores. Conserva las puertas de roble, nogal y pino de comienzos del siglo XVI, que algunos autores también atribuyen a Francisco de Colonia. Se dividen en cuarterones con escenas de la vida del santo al que está dedicada la iglesia.

El templo tiene planta de cuadrilátero irregular dividida en tres naves separadas por cuatro grandes pilares, con las laterales con cubierta de crucería simple y la central con bóveda cuatripartita de terceletes, recibiendo la luz a través de sencillas ventanas y de dos rosetones.

Tiene coro a los pies que ocupa el último tramo de la nave central, destacando el antepecho gótico flamígero y la bóveda de terceletes.

Entre los dos primeros pilares de la nave central llama la atención un arco escarzano que fue colocado a fines del siglo XVI por Pedro de Castañeda y Pedro de la Torre para contrarrestar los empujes de las naves laterales.

El retablo mayor, realizado en 1505 y atribuido a Francisco de Colonia según un diseño de Simón, su padre, es de piedra caliza de Hontoria de la Cantera, un encargo del comerciante burgalés Gonzalo López de Polanco y su esposa, Leonor de Miranda, conformado como su monumento funerario y que sigue una costumbre arraigada en Burgos por la que los ricos mercaderes, emulando a las grandes familias nobles, se patrocinaban lujosos enterramientos, incluso con similitudes con el retablo de Cartuja de Miraflores, encargo de Isabel la Católica a Gil de Siloe para honrar a sus padres, para los que el escultor también realizó sus monumentos funerarios, en La Cartuja.

Ocupa todo el testero de la nave central, dividido en tres calles y predela. La parte superior es un añadido de madera realizado en el siglo XVIII aunque presidido por una imagen del Salvador del siglo XV que algunos autores consideran de Gil de Siloe.

En cuanto la predela, en los extremos se sitúan los fundadores orantes flanqueados por sus blasones y protegidos por ángeles. En el centro se representan la Última Cena y la Oración en el Huerto junto a ángeles con los instrumentos de la Pasión en las entrecalles.

La calle central está subdividida en dos cuerpos. El bajo está presidido por la escultura de san Nicolás rodeado de ocho escenas de su vida y milagros. En cuanto al superior, presenta una Coronación de la Virgen rodeada de siete coros angélicos, los Evangelistas en las esquinas y san Miguel debajo.

Las calles laterales están divididas en seis cuerpos con santos bajo doseletes y hornacinas y en la parte baja se encuentran los sepulcros de los fundadores. El de Gonzalo López de Polanco y  Leonor Miranda está a la derecha, con yacentes de pizarra y alabastro, una Epifanía sobre el arco conopial y urna sepulcral con blasones.

“El noble varón Gonzalo López Polanco y su esposa Leonor Miranda, autores de este sagrado y primario altar, descansan en este túmulo, los cuales dotaron esta iglesia de honestas rentas. Falleció él en el año de 1505 y ella en 1503”.

Justo a su derecha, sobre el pilar que sustenta el primer arco de separación con la nave de la Epístola, se ubica un relieve de Santiago Matamoros, no en vano estamos en pleno Camino de Santiago, y una cartela que recuerda que debajo están enterrados don Gregorio de Polanco, nieto del fundador, y su esposa, doña María de las Almas, fallecidos en 1552 y 1564 respectivamente.

En el año 2000 se realizó una intervención integral en el templo que incluyó también la restauración del retablo mayor, recuperándo el aspecto original. Durante dicho proceso se llegó a la conclusión de que la actual policromía se corresponde con distintos momentos históricos.

En origen, una vez terminado el retablo, hacia 1506, se procedió al policromado mediante carnaciones de todas las figuras, brocados en las vestiduras de las figuras del rosetón y parte de las que rodean a san Nicolás y aplicación de dorados. Apenas quedan restos de esta primitiva labor.

Con posterioridad, y quizá por el estado de conservación pero también por el cambio de gusto, a fines del siglo XVIII la obra fue sometida a una “limpieza” en la que se eliminó gran parte de la policromía original dejando a la vista gran parte de la piedra blanca de soporte. Además, según el gusto neoclásico de combinar blanco y oro, se aplicaron láminas metálicas circulares y de distinto tamaño en muchas de las vestiduras. Quizá también fuera en este momento cuando se colocó el remate de madera en la cornisa superior. Parece ser que sólo los sepulcros presentaban aplicación de pátina monócroma gris.

En una tercera intervención se completó la intervención con decoraciones de cintas, lazos y flores doradas y después se aplicó sobre las zonas policromadas una capa de barniz que ocultó gran parte de la policromía conservada.

Otra de las obras más impactantes de la iglesia es el Retablo de san Miguel, en el primer tramo de la nave del Evangelio. Aunque su armadura es del siglo XVIII, contiene diez tablas hispanoflamencas de la segunda mitad del siglo XV atribuidas al llamado Maestro de san Nicolás, pensándose que pertenecerían al primitivo retablo mayor, que sería sustituido por el actual de piedra. Se divide en tres calles, con la central presidida por las esculturas de la Virgen de la Alegría y san Miguel y las laterales con cuatro entrepaños con ocho de las diez tablas, con escenas de la vida del santo titular con los donantes. Las otras dos, coronando las calles laterales, son una Anunciación y Herodes entronizado presenciando la Matanza de los Inocentes.

«Iglesia de San Nicolás de Bari»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monasterio de Santo Domingo de Silos

 

Se encuentra a 60 km de Burgos, su término municipal comprende las aldeas de Peñacoba, Hortezuelos e Hinojar de Cervera.

La localidad está situada en un nudo de caminos históricos: la Ruta de la lana, el Camino del Cid, ruta del destierro de El Cid, y el Camino Castellano Aragonés.

La población, en la ribera del río Mataviejas o Ura, conserva un interesante conjunto monumental que incluye restos de murallas, algunas casonas blasonadas, una iglesia gótica, el Museo de los Sonidos de la Tierra, que expone instrumentos musicales de los cinco continentes y principalmente, el monasterio del mismo nombre que le da fama.

Forma parte de la Mancomunidad de La Yecla, con sede en Santa María del mercadillo.

Ya en tiempos de los visigodos hubo allí un cenobio dedicado a San Sebastián, que en la época del conde Fernán González fue restaurado y ampliado. Pero algo después, hacia 1042, el edificio sufrió otra profundísima renovación, bajo la iniciativa de un monje nacido en Cañas, La Rioja, de nombre Domingo.

El monje pasó por San Millán y acabó impulsando la comunidad de este lugar por encargo del rey Fernando I, emprendiendo una magnífica obra románica, de la que únicamente quedan los claustros y la Puerta de las Vírgenes. Lo demás es ya obra de los siglos XVIII y XIX, básicamente neoclásica.

La fama de santidad de Domingo y su canonización generaron un notable atractivo para esta comunidad benedictina, de la que fue responsable hasta su muerte, en 1073.

El cenobio estaba deteriorado en el siglo XVIII y se emprendió una restauración en 1733, que continuó hasta inicios del XIX, con participación, entre otros, de Ventura Rodríguez. Por suerte se acabaron los fondos y no se eliminó toda la obra anterior.

Destaca en el conjunto monumental el patio interior de dos pisos, de 22 por 24 metros, sumamente armónico, construido con arquerías de doble columna, salvo en el centro, donde existen sendos haces de cuatro columnas.

Son magníficos los capiteles, donde se denota una amplísima temática, en la que destacan ejemplares claramente enraizados con el arte andalusí.

En la galería norte del claustro inferior se halla el sepulcro de Santo Domingo, precedido de una estatua yacente con la efigie del monje, que descansa sobre un grupo de tres leones.

El claustro superior es también bello, aunque más sencillo y, obviamente, posterior que el de abajo.

Desde el patio se contempla una interesante imagen, en la que se puede comparar la gracia románica con la austeridad o pesadez de los muros de la iglesia y del sólido campanario del XVIII.

La iglesia es neoclásica, realizada con planos de Ventura Rodríguez.

Entre las dependencias monacales también hay una botica dieciochesca, con bella colección de cerámica de Talavera, y un museo, en el que se exponen piezas principales que se salvaron de la desamortización, tales como esculturas mozárabes y románicas, restos del viejo monasterio, piezas de orfebrería, esmaltes, etc.

En las cercanías de Santo Domingo está el desfiladero de La Yecla, cañón del río Mataviejas, atractivo natural.

«Monasterio de Santo Domingo de Silos»