Iglesia de Santa Agueda

La iglesia de Santa Gadea o de Santa Águeda debe su fama a un suceso histórico: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, obligó a Alfonso VI el Bravo, rey de León, a jurar que no había tomado parte en el asesinato de su propio hermano, el rey Sancho II de Castilla, quien fue asesinado ante los muros de la ciudad de Zamora en el año 1072, ciudad que se hallaba en manos de su hermana, la infanta Urraca de Zamora, que protegía los intereses de su hermano Alfonso, quien se hallaba refugiado en el reino de Toledo. El juramento se hizo en esta pequeña iglesia ya que a Santa Gadea se encomendaba de un modo especial la fidelidad de los juramentos. El rito consistía en repetir una fórmula sacramental tocando con la mano algún objeto sagrado que, en el caso de Burgos, era el cerrojo. La antigua pieza se retiro en el año 1500 y, actualmente, recuerda la tradición otro cerrojo de reciente factura, realizado por Ángel Cuevas. El juramento de Santa Gadea se rememora también en el interior del templo. Lo hace, por ejemplo, en una vidriera recientemente restaurada que adorna una original capilla situada a la derecha del ábside. Cabe destacar que la iglesia actual no es la misma que existía en la época de la famosa jura de Santa Gadea, aunque sí el lugar, como podemos apreciar por la placa que está colocada en la pared exterior junto a la puerta de entrada.

La capilla fue costeada por D. Hernando de Escalada, cuyo escudo adorna uno de los laterales. Junto a él, la Virgen de la Soledad, una imagen conocida sobradamente por los burgaleses que cada año asisten a las procesiones de Semana Santa.

El resto del templo es extremadamente sencillo, lo que le confiere una belleza especial. Se observan diferentes etapas constructivas, la del gótico del siglo XIV de algunas de sus bóvedas, la del XV de la del ábside y la del XVII del arco del coro.

Pero la obra maestra de Santa Águeda es el baptisterio. Una posible obra de Juan de Vallejo, autor del cimborrio de la catedral.

En él fue bautizado el Hermano Rafael, monje trapense beatificado en 1992. Su imagen se encuentra frente al baptisterio, en una vidriera recientemente construida.

Salpican las paredes del templo, obras de gran categoría artística. Entre ellas, la Coronación de la Virgen, de estilo barroco, restaurada hace unos años, y el cuadro atribuido al maestro Cerezo que representa a San Juan de Sahagún dando limosna a los pobres.

 

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