Iglesia de San Nicolas de Bari

La iglesia de San Nicolás de Bari, una de las más antiguas de la ciudad, ya mencionada en 1163 entre las once iglesias de Burgos de la Bula de Alejandro III, en la calle Fernán González, subiendo las escaleras de la Plaza de santa María, junto a la fachada occidental de la catedral de Burgos, un enclave privilegiado, en pleno trazado del Camino de Santiago, es una gran desconocida para muchos de los visitantes que se acercan a Burgos.

En la  segunda mitad del siglo XV , intervendrían los Colonia y Gil de Siloe y muestra la proyección social del templo en esa época, elegida como lugar de enterramiento de las poderosas familias burgalesas de los Maluenda, los Cerezo, los Villarán o los Polanco, que también la dotaron de destacadas obras de arte.

La portada presenta triple arquivolta con decoración vegetal y angelotes abarcada por un arco conopial flanqueado por pináculos. En el tímpano aparece una imagen de san Nicolás en cátedra flanqueado por san Sebastián y san Vitores. Conserva las puertas de roble, nogal y pino de comienzos del siglo XVI, que algunos autores también atribuyen a Francisco de Colonia. Se dividen en cuarterones con escenas de la vida del santo al que está dedicada la iglesia.

El templo tiene planta de cuadrilátero irregular dividida en tres naves separadas por cuatro grandes pilares, con las laterales con cubierta de crucería simple y la central con bóveda cuatripartita de terceletes, recibiendo la luz a través de sencillas ventanas y de dos rosetones.

Tiene coro a los pies que ocupa el último tramo de la nave central, destacando el antepecho gótico flamígero y la bóveda de terceletes.

Entre los dos primeros pilares de la nave central llama la atención un arco escarzano que fue colocado a fines del siglo XVI por Pedro de Castañeda y Pedro de la Torre para contrarrestar los empujes de las naves laterales.

El retablo mayor, realizado en 1505 y atribuido a Francisco de Colonia según un diseño de Simón, su padre, es de piedra caliza de Hontoria de la Cantera, un encargo del comerciante burgalés Gonzalo López de Polanco y su esposa, Leonor de Miranda, conformado como su monumento funerario y que sigue una costumbre arraigada en Burgos por la que los ricos mercaderes, emulando a las grandes familias nobles, se patrocinaban lujosos enterramientos, incluso con similitudes con el retablo de Cartuja de Miraflores, encargo de Isabel la Católica a Gil de Siloe para honrar a sus padres, para los que el escultor también realizó sus monumentos funerarios, en La Cartuja.

Ocupa todo el testero de la nave central, dividido en tres calles y predela. La parte superior es un añadido de madera realizado en el siglo XVIII aunque presidido por una imagen del Salvador del siglo XV que algunos autores consideran de Gil de Siloe.

En cuanto la predela, en los extremos se sitúan los fundadores orantes flanqueados por sus blasones y protegidos por ángeles. En el centro se representan la Última Cena y la Oración en el Huerto junto a ángeles con los instrumentos de la Pasión en las entrecalles.

La calle central está subdividida en dos cuerpos. El bajo está presidido por la escultura de san Nicolás rodeado de ocho escenas de su vida y milagros. En cuanto al superior, presenta una Coronación de la Virgen rodeada de siete coros angélicos, los Evangelistas en las esquinas y san Miguel debajo.

Las calles laterales están divididas en seis cuerpos con santos bajo doseletes y hornacinas y en la parte baja se encuentran los sepulcros de los fundadores. El de Gonzalo López de Polanco y  Leonor Miranda está a la derecha, con yacentes de pizarra y alabastro, una Epifanía sobre el arco conopial y urna sepulcral con blasones.

“El noble varón Gonzalo López Polanco y su esposa Leonor Miranda, autores de este sagrado y primario altar, descansan en este túmulo, los cuales dotaron esta iglesia de honestas rentas. Falleció él en el año de 1505 y ella en 1503”.

Justo a su derecha, sobre el pilar que sustenta el primer arco de separación con la nave de la Epístola, se ubica un relieve de Santiago Matamoros, no en vano estamos en pleno Camino de Santiago, y una cartela que recuerda que debajo están enterrados don Gregorio de Polanco, nieto del fundador, y su esposa, doña María de las Almas, fallecidos en 1552 y 1564 respectivamente.

En el año 2000 se realizó una intervención integral en el templo que incluyó también la restauración del retablo mayor, recuperándo el aspecto original. Durante dicho proceso se llegó a la conclusión de que la actual policromía se corresponde con distintos momentos históricos.

En origen, una vez terminado el retablo, hacia 1506, se procedió al policromado mediante carnaciones de todas las figuras, brocados en las vestiduras de las figuras del rosetón y parte de las que rodean a san Nicolás y aplicación de dorados. Apenas quedan restos de esta primitiva labor.

Con posterioridad, y quizá por el estado de conservación pero también por el cambio de gusto, a fines del siglo XVIII la obra fue sometida a una “limpieza” en la que se eliminó gran parte de la policromía original dejando a la vista gran parte de la piedra blanca de soporte. Además, según el gusto neoclásico de combinar blanco y oro, se aplicaron láminas metálicas circulares y de distinto tamaño en muchas de las vestiduras. Quizá también fuera en este momento cuando se colocó el remate de madera en la cornisa superior. Parece ser que sólo los sepulcros presentaban aplicación de pátina monócroma gris.

En una tercera intervención se completó la intervención con decoraciones de cintas, lazos y flores doradas y después se aplicó sobre las zonas policromadas una capa de barniz que ocultó gran parte de la policromía conservada.

Otra de las obras más impactantes de la iglesia es el Retablo de san Miguel, en el primer tramo de la nave del Evangelio. Aunque su armadura es del siglo XVIII, contiene diez tablas hispanoflamencas de la segunda mitad del siglo XV atribuidas al llamado Maestro de san Nicolás, pensándose que pertenecerían al primitivo retablo mayor, que sería sustituido por el actual de piedra. Se divide en tres calles, con la central presidida por las esculturas de la Virgen de la Alegría y san Miguel y las laterales con cuatro entrepaños con ocho de las diez tablas, con escenas de la vida del santo titular con los donantes. Las otras dos, coronando las calles laterales, son una Anunciación y Herodes entronizado presenciando la Matanza de los Inocentes.

“Iglesia de San Nicolás de Bari”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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