Orbaneja del Castillo

Si hay un lugar en la zona norte de España donde la naturaleza no deja de sorprendernos desde el primer momento es en esta preciosidad de pueblo.

Aunque su nombre así parece indicarlo, aquí no vas a encontrar un castillo, si bien dicen que debió de haberlo en su día.

Tampoco una impresionante iglesia, ni museos, pues aquí los monumentos están hechos por el viento y el agua.

Con cada paso que des vas a disfrutar de un paisaje natural que te sorprende desde que entras hasta que sales.

Orbaneja del Castilo, en la provincia de Burgos en Castilla y León es sin duda uno de los pueblos con encanto del norte de España, con bonitos rincones de arquitectura rural.

Con su origen en la Edad Media, allí convivieron durante siglos mozárabes, cristianos y judíos, y como recuerdo de ello queda el nombre de algunas de sus calles.

Los Reyes Católicos le concedieron la distinción de Villa y así sus habitantes quedaban exentos del pago de impuestos.

Se llega a Orbaneja del Castillo por una carretera serpenteante que discurre por la comarca del Páramo en el Valle de Sedano.

Nada más llegar te sorprendes con un pequeño puente, a la derecha del cual te impresiona la preciosa cascada y a la izquierda verás unas pozas con cristalinas aguas de color turquesa.

Dicha cascada tiene unos 25 metros de caída y se encuentra en un entorno privilegiado, rodeada de vegetación y de casas montañesas construidas en pendiente.

La cascada nace de la denominada Cueva del Agua, que encontraremos subiendo hacia el pueblo por un camino con peldaños al lado de la cascada y que te llevaran al centro del pueblo.

Se encuentra Orbaneja inmerso en un circo de rocas calizas erosionadas por el viento y el agua, en una denominada zona karstica.

Este bonito pueblo se encuentra enclavado en el sorprendente paraje natural de los cañones del Ebro en el límite geográfico que separa Burgos y Cantabria.

Se trata de una pequeña localidad que no tardarás en recorrer, donde encontrarás varias grutas y cuevas, y en la cual en invierno no residen más de 50 habitantes.

A la izquierda del puente, la corriente de agua ha formado unas pozas de fondo rocoso blanco, con un agua de color azul turquesa y totalmente cristalina.

Es un terreno donde hay diseminadas muchísimas pozas, algunas con profundidad suficiente como para ser un lugar al que acuden a practicar submarinismo muchos amantes de este deporte.

Una vez en el pueblo, sorprende una gran plaza que se encuentra cortada por la corriente del agua que viene de la roca.

Durante todo el año la población pasa de tener muy pocos habitantes a ser un lugar muy concurrido por visitantes que llegamos atraídos tanto por la belleza del entorno, como por la buena comida de la que se disfruta.

En Orbaneja las capas de agua freática se filtran horadando las rocas y surgiendo en forma de manantiales, lo que propicia que encontremos diferentes lugares por donde corre el agua.

Estas aguas subterráneas se acumulan en los acuíferos del páramo de Bricia y salen de forma natural por la Cueva del agua.

Dicha cueva se encuentra presidiendo el pueblo, al fondo de la misma plaza y dentro de ella puedes caminar un buen tramo y escuchar como retumba el ruido del agua en las paredes.

Es una cueva natural, en la que sientes esa sensación de que la mano de hombre aún no ha intervenido.

El agua a su paso ha disuelto la roca calcárea y se ha depositado sobre los musgos del lecho del riachuelo, formando así una corteza calcárea blanquecina.

Antiguamente el caudal del agua movía las piedras de unos molinos harineros de los que se conservan algunos restos.

Al lado de la cueva y sobre un peñón rocoso se encuentra la inexpugnable casa de los marqueses de Aguilar.

Subiendo hacia la zona alta del pueblo vamos recorriendo estrechas calles que conservan la arquitectura tradicional, con emblemáticos caserones de piedra labrada y balconadas de madera.

En un lugar conocido como Las eras de Orbaneja del Castillo, encontramos una serie de chozas de piedra.

Son construcciones de planta circular o cuadrada que servían de granero y sitio para poder resguardarse en las tormentas.

Desde la zona más alta de este paraje la vista es impresionante.

En forma de circo, los erosionados torreones naturales forman una muralla rocosa moldeada por la erosión de viento, los caprichos del aire y el agua.

Estos riscos nos dejan ver insinuantes y diferentes formas como el denominado Beso de los Camellos.

Desde aquí también se pueden hacer rutas de senderismo en un entorno dominado por la naturaleza.

Orbaneja del castillo es un capricho de la naturaleza en el que envuelve una magia que no debes perderte.

“Orbaneja del Castillo”

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