Burgos, capital del gótico y de la evolución, en 10 imprescindibles

Hoy hemos leído esta noticia que compartimos con todos vosotros ya que nos ha encantado. Agradecemos a HOLA viajes esta mini-guía.

Quien tuvo, retuvo. Burgos, que fue cabeza de Castilla y asiento de reyes (vivos y muertos), es un potente imán de viajeros que gustan de la historia, el arte y la gastronomía. En su oferta abundan el gótico y la cocina tradicional, pero también hay chefs mediáticos y edificios tan modernos y deslumbrantes como el Museo de la Evolución Humana, el único del mundo especializado en este asunto.

 

CITA A LAS 12.00 CON EL PAPAMOSCAS
En 1221 se puso la primera piedra de la catedral de Burgos, que es el Ama Dablam del gótico, una de las más altas y hermosas cumbres de este estilo. Habría que tener 4.000 ojos, como una mosca, para ver todo lo que hay que ver en ella. En el exterior, las portadas, los rosetones, las galerías, las torres, las agujas… En el interior, la capilla de los Condestables de Castilla (maravi­lla del gótico isabelino), la tumba del Cid, el bellísimo claustro… Y, por supuesto, el célebre Papamoscas, el autómata que da las horas en punto tocando una campana en lo alto de la nave mayor. Por motivos obvios, la mejor hora para ver en acción al Papamoscas es a las 12.00.

EL MEJOR MIRADOR DE LA CIUDAD
Desde el mirador del Castillo, en la ladera del cerro de San Miguel, se ve de lujo Burgos, con las agujas de la catedral descollando sobre los tejados a solo 200 metros del observador. Más arriba, a 75 metros de altura sobre la ciudad, está el propio castillo, que data de tiempos de la Reconquista (884) y que conserva un alucinante pozo de agua de 61,5 metros de profundidad, al cual se baja por una escalera de caracol de 300 peldaños que comunica, a su vez, con la llamada cueva del Moro y otras misteriosas galerías subterráneas.

MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
Un luminoso y modernísimo edificio diseñado por Juan Navarro Baldeweg aloja el Museo de la Evolución Humana (museoevolucionhumana.com), nacido en 2010 al calor de los hallazgos de Atapuerca (atapuerca.org), donde hace 850.000 años habitó el Homo antecessor, el padre de todos los homínidos europeos. Algunos de esos hallazgos, que pueden verse en el museo, ya son celebérrimos: la pelvis llamada Elvis, el cráneo de Homo heidelbergensis bautizado como Miguelón en honor a Induráin o la bifaz (un hacha primitiva) Excalibur. Para combinar la visita al museo y a Atapuerca (a 21 kilómetros de la ciudad), existe un autobús-lanzadera.

COCINEROS TOP CHEF
Antonio Arrabal y Miguel Cobo quedaron segundo y tercero en la primera edición del concurso televisivo Top Chef, en 2013. Y parece que ambos han decidido continuar compitiendo entre sí hasta que el mandil aguante, porque han abierto en Burgos sendos restaurantes: Antonio, La Jamada (lajamada.es), de cocina viajera (tatakis, makis, ceviches, tacos, jamburguesas…); y Miguel, Cobo Vintage), con una carta que aúna sabores tradicionales y contemporáneos. De momento, va primero el segundo (el que fue tercero, o sea, Miguel), porque ha ganado una estrella Michelin.

UN MONASTERIO CON MUCHA TELA
Alfonso VIII y su esposa Leonor de Inglaterra fundaron en 1187 el monasterio de Las Huelgas para que fuera panteón de los reyes castellanos. Casi más que su magnífica arquitectura (con partes románicas, góticas primitivas, mudéjares, almohades y renacentistas) y que sus muchos sepulcros (hay enterradas 29 personas reales, nada menos), sorprende su Museo de Ricas Telas, el más importante del mundo en indumentaria civil medieval, donde se exhiben las ropas de tan ilustres finados. Si nos gusta el lugar, podemos quedarnos en la hospedería hasta ocho días. Solo hay que dar la voluntad. Y también (advierten las monjas) dejar hecha la cama.

CARTUJA DE MIRAFLORES Y SAN PEDRO DE CARDEÑA
Otro impresionante cementerio de reyes es la cartuja de Miraflores (cartujadeburgos.org). Fundada por Juan II en 1442, alberga, entre cien otros tesoros, tres joyas del tardogótico castellano: el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, el del infante Alfonso de Castilla y el retablo mayor, todo ello labrado por Gil de Siloé. La cartuja está a tres kilómetros de Burgos y, siete más adelante, se halla el monasterio de San Pedro de Cardeña, donde el Cid estuvo enterrado largos siglos (desde 1921, yace en la catedral). El que sigue allí (dicen) es su caballo Babieca.

LAS RACIONES DEL MORITO
En Burgos hay famosos asadores, mesones históricos y modernos restaurantes de muchos tenedores, pero el único lugar que está siempre a reventar, de día y de noche, en invierno y en verano, es la cervecería Morito, en la calle Sombrerería. ¿Por qué será? Porque se come rico, mucho y barato: raciones de bravas, tostas, revueltos, tempuras… En la misma calle, está Rimbombín, un lugar óptimo para sacar el cuerpo de mal año a base de tapas. La ruta del picoteo continúa por las calles Paloma, Huerto del Rey, Avellanos y San Lorenzo, donde hay otra barra de campeonato: Casa Pancho.

RUTA DE LA LUZ
Con niños, querer visitar los tropecientos monasterios, iglesias y museos de esta histórica ciudad es una misión imposible, que puede acabar en motín familiar. La solución es hacer la llamada Ruta de la Luz, formada por 30 monu­mentos y rincones que se iluminan al anochecer, adquiriendo otra dimensión. Ni siquiera hay que andar. El recorrido, de casi seis kilómetros, se realiza cómodamente, en solo una hora, a bordo del tren turístico Chuchutrén, que sale de la plaza del Rey San Fer­nando, junto a la catedral, entre las 19.15 y las 22.30, dependiendo de la época del año.

EL ESPOLÓN: PASEO Y SALÓN
Existe en Burgos una calle Mayor, pero está a kilómetro y medio del centro, ¡casi en las afueras! No, la verdadera calle Mayor de Burgos es el paseo del Espolón, un amplio espacio arbolado y ajardinado en la margen derecha del Arlanzón, que se extiende desde el monumental Arco de Santa María (una de las doce puertas que daban acceso a la ciudad en la Edad Media) hasta el Teatro Principal, delante del cual se alza la famosa estatua ecuestre del Cid (lo más fotografiado de Burgos, después de la catedral). Es el salón de la ciudad, donde los burgaleses más a gusto están. Y más orgullosos.

DE LA TABLILLA A LA TABLET
El Museo del Libro Fadrique de Basilea (museofdb.es) ofrece un apasionante recorrido por el mundo de la escritura y la palabra impresa, desde las tablillas de arcilla sumerias hasta las tablets. Es un museo doblemente particular, porque es privado y porque se puede comprar casi todo lo que se expone en él, ya que pertenece a Siloé, editorial famosa por sus facsímiles de códices y documentos antiguos. El tal Fadrique fue el impresor más importante de Europa en el siglo XV: trabajó más de 30 años en Burgos, poniendo en letras de molde 91 obras, incluida la primera edición de La Celestina.

Noticia extraida de: https://www.hola.com/viajes/2017040793175/burgos-ciudad-imprescindibles/?utm_campaign=cocina&utm_medium=social_media&utm_source=facebook

 

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